lunes, 30 de marzo de 2015

Cartelitos y cigarrillos


Uno. Cuando Ernesto Guevara, camino a ser el Che dejaba Argentina por Bolivia en el comienzo de su viaje iniciático por América latina, su grupo de amigos pensó que ahí mismo se le terminaba el camino. El asma no remitía, pese a los “Cigarrillos Balsámicos” del Doctor Andreu, que él fumaba para el asma.
Dos. “Fumar produce cáncer”, reza el cartelito que ocupa la mitad inferior de un paquete de cigarrillos 2015 de cualquier marca. ¿Qué eran los cigarrillos que fumaba Ernesto Guevara? ¿Qué sentido tienen esos cartelitos de la muerte?
La más fulera es que los cartelitos son un logro del lobby tabacalero, para que nadie les pueda hacer juicio aduciendo que no estaba enterado del daño que hace el tabaco. La rara es la de los puchos del Che, y el mundo de la inocencia que la caza de brujas convirtió en pecado. A principios del siglo XX, un farmacéutico catalán ponía en circulación las “Pastillas del Doctor Andreu” para la tos, y sus “Cigarrillos Balsámicos”, recomendados para el asma. Con sus laboratorios se hizo millonario. La fórmula de aquellos puchos de “Doc” Andreu era tabaco, marihuana y estramonio, un arbusto pariente de la papa, conocido como de norma en los aquelarres de las brujas, que con la decocción sus hojas y sus semillas volaban sin escoba. La marihuana y el estramonio eran broncodilatadores. Otras marcas, otras fórmulas, sumaban extracto de opio. ¿La farmacopea iba por izquierda? ¿Doc Andreu era un cártel mafioso?
Hasta que EE.UU. no empezó su guerra contra las drogas, prohibiendo todo lo que era barato y se compraba en la farmacia o en el bar, como el alcohol, el opio, la cocaína o el cannabis, convirtiéndolos en un fabuloso negocio ilegal, nadie pecaba. ¿O la Coca Cola no tenía, en el principio, 4,7% de cocaína? ¿O en el egipcio que pitaba la mujer de “Fumando espero” había otra cosa, aparte de tabaco y hachís, la resina del cannabis? Tal vez la jugada de Uruguay hacia la marihuana abra un camino. Y si no, que el palo sea parejo para todos, porque dos son las drogas que más muertes producen en Occidente: el tabaco y el alcohol. Y el alcohol ni siquiera trae el cartelito de la muerte.

Publicado en Miradas al Sur

No hay comentarios.:

Publicar un comentario