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jueves, 26 de febrero de 2015

Iñárritu, la bruja y el ateo


Yo no creo en las brujas, pero que haberlas, haylas, aseguró Silvia C. repitiendo con una sonrisa cómplice un antiguo dicho español. El ateo unió la cosa con las costumbres “cabuleras” de jugadores de fútbol, actores, cantantes y toreros, ya que estaba en España, y encendió un pucho, evaluando si lo que acababan de contarle no daba para un relato de humor cáustico. Porque el ateo, entre otros oficios, era escritor, y la historia tenía miga.
Alejandro González Iñárritu, el director de cine que había tenido un gran éxito con tres buenas películas, “Amores perros”, “21 gramos” y “Babel”, había llegado a Barcelona para filmar su cuarta película. Silvia C., pongamos que era amiga de una periodista que le hacía prensa, o producción, no viene al caso, y la amiga le había contado que G. Iñárritu estaba desconsolado y no quería comenzar el rodaje, porque todo saldría mal: había perdido una piedra cargada que le diera una bruja en México. Era su talismán, y sin la piedra era como Superman ante la kriptonita. En realidad, esa idea cruzó jocosamente la cabeza del ateo, pero tampoco viene al caso.
La cosa se presentaba mal, pero, de perdidos al agua, y cuando Silvia C. le propuso pasarle el teléfono de su madre, que tenía fama de bruja, aunque ejerciera de forma amateur porque se ganaba la vida con un puesto de carnes en un mercado de barrio, la amiga aceptó pasárselo a Iñárritu, a ver si se calmaba con un sucedáneo amateur de su bruja mexicana. Así lo hizo, y el director acojonado la llamó por teléfono. Lo que retuvo la atención del ateo fue el relato de Silvia C.
Medio olvidada del asunto, o porque pensaba que no sucedería nada, no puso al tanto a la madre, y así fue que recibió la llamada sin tener la más miserable idea de quién era su interlocutor. El hombre no habría llegado a presentarse, más allá de aclarar por quién había recibido su número, cuando Chelo –ese es su nombre–, que enseguida entendió por qué la llamaba, lo interrumpió para decirle que no importaba quién era, pero que ella sentía que hacía poco había perdido algo así como su mitad y que eso lo tenía mal. 
El ateo imaginó un silencio contundente y a G. Iñárritu como de piedra. Después de tres exitosas películas con Guillermo Arriaga como guionista –y ya se sabe, porque es una discusión vieja como el cine, que guionistas y directores compiten por la paternidad del niño– habían roto la relación, y que te garúe finito. Para Iñárritu, lo de la mitad perdida estaba más claro que el agua, y la Chelo, que tenía manos de ángel para cortar bifes y más sangre andaluza que el leré leré, superaba cualquier expectativa. Había que ser muy ateo para no ver en ese encuentro casi casual un toque de magia, una llamada del Destino.
Lo cierto es que el desconsolado tuvo su piedra cargada, volvió a ser el director mexicano Alejandro González Iñárritu y comenzó el rodaje en Barcelona, con el hollywoodense Javier Bardem. El que por un tiempo olvidó el caso fue el ateo; escritor, ya dijimos.
La crisis económica estaba haciendo estragos en España y también en la familia tipo del ateo: mujer y dos pibes, uno heredado y la otra de cosecha propia. El desastre minaba el día a día, y en el horizonte sólo se veían promesas de peores desastres. Fue entonces que su mujer le propuso ver a “la Chelo”; como amigos, por la cercanía con Silvia C.; para al fin pedirle ayuda: una piedra de la suerte era mejor que nada. Y el ateo, que presumía de no discutir boludeces, agarró viaje. Al fin, él y su mujer eran ateos y racionalistas, aunque en el caso de ella eso fuera difícil, porque los españoles nacen católicos.
El encuentro con Chelo, cuando había cerrado la carnicería, no tuvo escenarios especiales, ni búhos y sahumerios; que fue en la sala de su casa, como quien dice en pantuflas. El ateo, esquizo como todo escritor, estaba en dos planos. En uno como “paciente”, y en el otro, como observador que le hace una radiografía a un potencial personaje.
Unos masajes con las manos de la bruja en los hombros, un café y una piedra para cada uno. La del ateo, azul con vetas celestes, lo que le permitió inducir que los colores tenían que ver con la magia. Y, cuando ya se iban, la Chelo que le dice, como si no se atreviera a decir yo no creo mucho en esto: agarrarse de una piedra es mejor que no tener nada de dónde agarrarse.
La consigna era no perderla y nunca separarse de ella. El ateo se dijo que mejor no discutir zonceras, y la pasaba meticulosamente de un bolsillo a otro cada vez que se cambiaba de ropa. Cosa que se convirtió en rutina, y la piedra azul viajó en su bolsillo a un festival literario de Bilbao. Allí, rodeado de escritores, gente que el vulgo suele creer muy inteligente porque escriben, el ateo contó a quien quisiera oír la historia de Iñárritu y las brujas y las piedras, porque le parecía muy literaria; decía.
Probablemente su ateísmo, cuestionado por el pase de piedra de bolsillo en bolsillo, le impidió ver un brillo voraz, como de hambre de saqueo, en aquellos escritores. Ninguno dijo ni creo ni no creo en las brujas, pero pedían tocar la piedra, jaraneaban con que les vendría muy bien tener una, y hasta anda por ahí, perdida en la red, una foto del ateo mostrando la piedra azul, muy sonriente.
Tal vez la piedra de G. Iñárritu no estaba bien cargada, o es que para un mexicano la bruja tiene que ser mexicana, lo cierto es que “Biutiful”, la película que filmó en Barcelona, fue muy flojita. Así y todo, el hombre, con códigos, en los agradecimientos finales de la cinta incluyó a Chelo.
Al ateo se le perdió la piedra azul y ya no tuvo otra. Para qué, si era ateo. Porque el neoliberalismo, la acumulación desigual del capital, la troika neocolonialista europea, la mafia de las finanzas, los políticos paniaguados o porque había perdido la piedra, el penúltimo acto fue el naufragio. No fue especial ni fue el único, pero los naufragios propios duelen más que las estadísticas. Así, el ateo, que era, es argentino, ya sin laburo, sin familia y sin un mango, agarró el bolsito y subió a un avión, porque para remar la distancia era larga; aunque fuera más barato.
En el último acto, el ateo, escritor ya dijimos, periodista cuando hay que parar la olla, escuchó que alguien nombraba a Alejandro González Iñárritu y su última película, Birdman, que coqueteaba con los Oscar. Jocoso el tipo, irónico el tipo, disparó un ¡ja!, con Iñárritu compartimos la misma bruja. Alguien lo miró como diciendo qué me estás contando y, sin quererlo, sin buscarlo, se encontró escribiendo aquella historia que no había escrito cuando Silvia C. contó de la pérdida, de G. Iñárritu, de la película, de Chelo y de las piedras cargadas.
El ateo, que no puede creer en brujas ni bultos que se menean, y que suele definirse como marxista –salgariano, para quitarle solemnidad– a veces, entre mate y mate, otra vez en Buenos Aires, repasa las fisonomías de aquellos escritores concurrentes a Bilbao, reconstruye los encuentros posteriores, con quién y dónde, y se pregunta cuál habrá sido el muy turrito desaprensivo que le robó la piedra azul con vetas celestes que le cargó la Chelo.

Publicado en Miradas al Sur.







sábado, 8 de febrero de 2014

Mentiras y verdades sobre Argentina por James Petras


Hace años que me llama la atención como el ombligo del llamado Primer Mundo actúa como lente de color para ver a los que consideran inferiores, tal vez racialmente, que a estas alturas ya no me extraño de nada.
Durante mi permanencia en España escuché hacia nosotros, los argentinos, todo tipo de categorizaciones, siempre denigrantes –corruptos, populistas, dictatoriales, bananeros, etc, etc, etc- y la expresada convicción de que si Europa está en crisis, Argentina y Latinoamérica tienen que estar peor, tal vez porque “se lo merecen”.
Ahora vivo en Argentina. Salgo a la calle, trabajo, consumo, en fin, lo de todos, pero leo las noticias de Europa y no tienen un carajo que ver con lo que mis ojos ven a diario. Nada que haga pensar que el país se va al tacho, como no sea las ganas de los analistas de ver eso. Bueno, ya sabemos quién paga el puchero de los analistas. Por ejemplo, y solo tomando España, El Mundo es de derecha, El País/ Prisa socio del Clarín de Buenos Aires, enemigo del gobierno y los otros, como El Periódico, comen pan catalán y al resto les importa un pito.
Es cierto que en Argentina hay problemas con el frente de financistas aliados con los monopolios sojeros y las multinacionales, que presionan y buscan algo así como un golpe de estado económico.
Pero… para los latinoamericanos esto no es nuevo. Es cosa de todos los días. Cada hora hay que luchar defendiendo el desarrollo económico con inclusión de todos, y no lo contrario –que ya lo vivimos- el desarrollo a costa de millones de excluidos del sistema, que es el interés de la multinacionales y sus gobiernos títeres.
Lo real es que, hoy por hoy, mañana quién sabe, Argentina resiste el ataque de los mismos vampiros que están entregando a la población de Europa a la voracidad de las finanzas y el FMI. Latinoamérica resiste. Argentina resiste. Les guste o no, resiste. Bananera, populista, como quieran, resiste y sigue adelante.
Para los que quieran escuchar otra opinión, copio una entrevista a James Petras, sociólogo estadounidense, en Radio CX36 Centenario, publicada en las páginas CONTRAINJERENCIA, y REBELIÓN. Buenos sitios para leer la otra cara de la moneda, la no manejada por los bancos.
Un par de datos previos: James Petras es conocidos por sus estudios sobre el imperialismo, la lucha de clases y los conflictos latinoamericanos. De define a sí mismo como “revolucionario y anti- imperialista” y trabajó junto al movimiento de trabajadores de los sin tierra de Brasil y junto al movimiento obrero de Argentina. También trabajó para el Tribunal Bertrand Russel sobre la represión en América Latina.
Dicho esto, aclaro que los subtítulos temáticos son míos, para lo que considero una mejor lectura, y que la charla abarcó todo el mundo, no sólo Argentina.
El que quiera oír que oiga.
James Petras delante de un monumento que recuerda Las Malvinas.

ARGENTINA
Héctor Vicente: Buenas tardes, Petras, ¿cómo le va?
James Petras: Estamos muy bien, esperando vuestra llamada.
HV: Bien, comencemos entonces…
El diario económico estadounidense The Wall Stret Journal, publica hoy una nota sobre la situación en Argentina, allí dice: “A medida que caen las reservas internacionales de Argentina, una megadevaluación parece inevitable, nuevamente. Algunos países aprenden las lecciones de su historia monetaria, pero Argentina es un caso aparte.”
En el artículo titulado: “Argentina y la vieja costumbre de devaluar”, la periodista Mary Anastasia O’Grady sostuvo que la historia argentina de “200 años de devaluaciones recurrentes es una condición más seria que una adicción. Es patológico”.
Paralelamente, salió el Jefe de Gabinete argentino, Jorge Capitanich, a cuestionar el aumento de precio de la nafta establecido por la empresa Shell, por considerarlo carente de “razonabilidad técnica” y fundado “solamente en la codicia” de determinados grupos económicos. ¿Cómo analiza Usted la situación del vecino país?
JP: En primera instancia, debemos entender que son patológicos los reportajes en Estados Unidos y Europa sobre Argentina.
Primero, no ubican ningún contexto. Es mentira que Argentina siempre está cayendo, siempre está quebrando. No marcan el hecho que de 2003 al 2012 Argentina tuvo diez años de crecimiento dinámico, de aumentos en los gastos sociales, con programas de bienestar social que duplicaron las jubilaciones y pensiones, extendiendo los aumentos y el pago por desempleo, etc. Entonces, desde el crecimiento y las mejoras sociales, está todo ausente en ese reportaje.
No hay dudas de que hay una crisis hoy en Argentina, pero por eso no podemos hablar de que es un país en quiebra. Es un país que ha crecido, que tiene mercados externos, tiene capacidad de exportar y mejorar las cuentas externas.
Lo que necesita Argentina es una intervención sobre el sector financiero especulativo. Precisamente el sector que el Wall Street Journal y la prensa occidental están a favor. En vez de mejorar la situación, ellos quieren retornar al año 2001 cuando el país estaba hipotecado y el capital extranjero dominaba el mercado financiero, que culminó con un crack que resultó con el 50% del desempleo.
Con esto no quiero decir que todo anda bien, creo que Cristina Fernández de Kirchner ha dado demasiadas facilidades para la especulación del sector financiero, y si quiere mejorar la situación, debe dar una vuelta hacia una mayor estatización del sector financiero e incluso nacionalizar los sectores estratégicos, estatizar el sector exportaciones y poner más instrumentos económicos en las manos de un sector público responsable y que responda al pueblo.
Esa es la alternativa frente a la crisis. Lo que propone el Wall Street Journal es lo peor, es volver a la peor época de corrupción y dependencia de la Argentina.
HV: Claro, aparece acá también el papel de los monopolios, porque la Shell aumentó de un día para otro un 12% el precio de los combustibles, una fuerte medida.
JP: Si. Y además, debe ser como una consulta, para ver si esa es la mejor manera de tratar los problemas fiscales, porque aumentar las tarifas es una medida regresiva, porque afecta a todos los sectores de arriba  abajo; y no es selectiva en los efectos. Por ejemplo, aumentar los impuestos sobre los agro minerales exportadores me parece mucho mejor para mejorar las cuentas, particularmente las cuentas de energía.
Pero tomar medidas generalizadas que afectan todo, desde el pequeño camionero a la gran industria, me parece una falta de criterio clasita para aplicar medidas de ajuste.
HV: Al cuestionar la suba que impuso la empresa Shell, Jorge Capitanich recordó que el ex presidente Néstor Kirchner en el 2005 llamó a un boicot contra esta empresa.
JP: Si, pero es gobierno, Capitanich no puede simplemente hacer denuncias públicas, tiene instrumentos jurídicos y políticos en sus manos para intervenir y rectificar la situación. No debería jugar como un académico, comentando o criticando, es el momento de tomar acciones efectivas.
SALVADOR Y ECUADOR 
HV: Hubo elecciones este fin de semana en El Salvador y Costa Rica y en ambos casos habrá segunda vuelta.
JP: Si, en los dos países los partidos más vinculados con los Estados Unidos, más pro imperialistas, más neoliberales fracasaron de forma contundente. Por ejemplo en El Salvador, el partido ARENA (Alianza Republicana Nacionalista) con el candidato Norman Quijano, apenas consiguió el 39% de los votos con un margen de un 10% frente al oficialista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, (FMLN) que llevaba a Salvador Sánchez Cerén como candidato. Le faltó al FMLN un solo punto para ganar en primera vuelta, por lo que no hay dudas de que en la segunda vuelta (que será el 9 de marzo) volverán a ganar.
Eso es un repudio a la política pro norteamericana del ARENA, es la política de total desregulación del a Economía y la militarización de la sociedad civil.
En este sentido el FMLN, que no es un partido izquierdista sino que es un partido social liberal, ha hecho algunas mejoras para el bienestar social. Pero frente a la extrema derecha de ARENA, el FMLN tiene una posición apenas progresista, que le permitió  mejorar al menos la vida cotidiana, entregan instrumentos escolares para los niños, mejoró en algo el tema seguridad aunque no es adecuado pero está mejor que antes; y han bajado la represión policial. Allí debemos ubicar las razones de la victoria del centro izquierda en El Salvador.
En el caso de Costa Rica, la situación es muy compleja pero allí también el partido de Laura Chinchilla, el gobernante Partido de Liberación Nacional, que llevaba como candidato a Johnny Araya; consiguió menos del 30% de los votos. Es decir la oposición consiguió un 70% de los votos. Allí se incluye el candidato de centro izquierda Luis Guillermo Solís, del Partido de Acción Ciudadana, que obtuvo el 31% y que irá a segunda vuelta el 6 de abril con Araya. Mientras tanto, el candidato del Frente Amplio Progresista José María Villalta alcanzó el 17%; lo que hace que junto a Solís, obtuvieron casi el 50% de los votos.
Esto es otro fuerte repudio al pro norteamericanismo de los partidos neoliberales y con esto, la corrupción endémica. Costa Rica era un país como Uruguay en décadas pasadas destacado por su bienestar social; pero últimamente se han deteriorado todos los programas sociales en Salud, Educación, Jubilaciones y Pensiones; por eso precisamente el electorado votó en contra del partido gobernante.
Es otra expresión de la tendencia en América Latina de buscar soluciones ni radicales ni reaccionarias, es decir buscar avances para recuperar lo mejor del pasado más que para transformar la sociedad. Creo que es una fase intermedia cuando la gente está enfrentando el neoliberalismo, en primera instancia busca soluciones moderadas, pero atrás de eso hay una radicalización, un rechazo al neoliberalismo que puede abrir paso a una mayor radicalización en el futuro.
Las ilusiones de los partidos derechistas neoliberales se están desgastando.
HV: ¿Cómo se explica el alto abstencionismo en El Salvador?
JP: Es que hay un desencanto con el Frente Farabundo Martí. La gente cree que es un partido de izquierda por sus antecedentes guerrilleros y marxistas; pero han dado pasos cada vez más de acomodación con el neoliberalismo; han dejado de apoyar la lucha de clases, la lucha de los campesinos y pequeños productores; han dado pasos para que se reagrupen las multinacionales en las zonas de libre comercio; etc.
Pero, como decía, al margen de eso, hay sectores sindicales y de clase media, que votan el mal menor. Entonces, el Farabundo Martí para ellos es el mal menor contra la represión feroz y la corrupción extendida de los partidos de derecha. Entonces ante dos opciones grandes prefieren quedarse con el Farabundo Martí y ver dentro de ese proceso si pueden presionarlos para profundizar cambios.

MOSCÚ Y EEUU 
HV: Nos sorprendió la noticia de un estudiante que había tomado 24 alumnos como rehenes en una escuela en las afueras de Moscú; y mató a un policía y a un profesor.
JP: Están imitando a Estados Unidos, estas cosas son cotidianas aquí, porque no hay ningún control de armas. Aquí en Estados Unidos hay 300 millones de armas circulando entre la gente, por eso hay asesinatos en shopping, en escuelas, edificios públicos, etc. Pero si bien aquí es común, en Rusia es raro.
Lo que si debemos considerar es el hecho de que ocurre un incidente así en Rusia y recibe amplia difusión. Me parece una forma de distraer al público porque en Rusia hay menos asesinatos en las escuelas que en cualquier ciudad de Estados Unidos.
CORRUPCIÓN EUROPEA 
HV: ¿En qué otros temas está trabajando actualmente?
JP: En dos cosas. Una es la corrupción generalizada en la Unión Europea. Es como los viejos comentarios que se hacían en las ‘repúblicas bananeras’ donde las dictaduras robaban el Tesoro como François Duvalier en Haití o Anastasio Somoza en Paraguay, etc. Ahora en Europa hay miles de ‘Somozas’ en oficios políticos.
Las cifras que recibimos ayer es que cada año hay 120.000 millones de euros robados por corrupción. Esto quiere decir que casi todos los líderes desde Inglaterra, pasando por Francia, Alemania, hacia el  Sur; está robando. Tiene las manos en la masa, como se suele decir. Estas son cifras oficiales.
Además, se da a todos los niveles, desde los gabinetes ministeriales a los parlamentos, las aduanas, etc. todos los oficiales están involucrados en alguna forma de corrupción, sean coimas, estafas, etc.  Por eso, cuando ellos hablan de problemas en Latinoamérica deben primero mirar en su propia casa, para ver que los mayores ladrones políticos en el mundo están en la Unión Europea. Y no tenemos cifras similares de los Estados Unidos porque no se atreven a hacer una investigación.
La corrupción está centrada mundialmente en Europa, mientras que Estados Unidos, China y otros países, han desarrollado el capitalismo frenético.
Finalmente, quiero hablar del problema de la democracia.

DEMOCRACIAS DICTATORIALES
Los países capitalistas hablan mucho de democracia, pero cuando están a punto de perder elecciones, apoyan brotes de disturbios, apoyan golpistas,  como podemos ver hoy en Ucrania donde el gobierno electo está bajo ataque, con la intervención directa de Europa y Estados Unidos, tratando de tumbar un gobierno que ganó las elecciones libres democráticas y participativas. Eso indica que cuando a los países capitalistas no les gustan los resultados de las elecciones, de repente se convierten en autoritarios y golpistas.
Pasa lo mismo hoy en Tailandia, donde hay un gobierno electo limpiamente y la oposición, que perdió las elecciones, está bloqueando los resultados. Los pocos resultados que tenemos muestran que el gobierno ha vuelto a ganar las elecciones, pero falta el conteo de seis millones de votos porque la oposición ha bloqueado los lugares de votación. Esos golpistas reciben una prensa amistosa en la BBC, el Financial Times, el New York Times, que los llaman rebeldes, los llaman opositores, cuestionan al gobierno; pero no tienen razón ninguna al cuestionar las elecciones que es el proceso democrático y están apoyando la antidemocracia.
Entonces para la burguesía la democracia es relativa, no es un principio. Si ganan son electoralistas, si pierden son golpistas. Lo que está atrás de eso son los intereses de clase, por tanto si las elecciones van por el lado populista y nacionalista son inválidas, si van por el lado del neoliberalismo y el pro imperialismo son válidas.
Ese es el criterio burgués y su relación con la democracia, profundamente antidemocrático.
UCRANIA Y LOS GOLPISTAS 
HV: Mencionaba a Ucrania y el propio John Kerry se reunió este fin de semana con los opositores al gobierno de Víktor Yanukóvich.
JP: Si, con los golpistas, los violentos. Y la prensa burguesa, es horrible, hablan de protestas pacíficas y hablan de una masa. Una masa muy minoritaria. Incluso en la capital, Kiev, han tomado una pequeña parte del la ciudad, menos de la quinta parte; bloquean las palazas centrales.
Se les puede ver en la televisión con palos enormes, con cócteles molotov, quemando edificios, atacando policías, violentos; pero no habla de eso la prensa burguesa sino que habla del peligro de represión del gobierno.
Ningún gobierno occidental, mucho menos Estados Unidos, tolera un solo cóctel molotov; si uno toca a un policía va a la cárcel cinco años y si tira un cóctel molotov y causa alguna quemadura, va a la cárcel al menos veinticinco años.
Pero allá, Kerry apoyando la oposición está apoyando a cientos de cócteles molotov y ataques a la policía.
Si estos manifestantes estuvieran haciéndolo aquí en Estados Unidos, incluso en California, te garantizó que no quedan en la calle más de cinco minutos. La policía entra, reprime y los dispersa con balas de plomo, no con balas de plástico.
Es una cuestión de su doble criterio. En el mundo occidental apoyan la ley y el orden dentro del marco político. Allá apoyan cualquier violento y a cualquier extremista.
HV: Bien Petras, muchas gracias, nos reencontramos el lunes.
Un abrazo.
JP: Excelente.
Un gran abrazo y saludo a los oyentes.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

30 años de democracia y una deuda difícil de saldar


Ayer se cumplieron 30 años de la vuelta a la democracia en Argentina.
Ayer por la tarde y tarde por la noche, cientos de miles ocuparon la Plaza de Mayo para ver a los artistas que se convocaron en el escenario levantado ante la Casa Rosada. Si quieren saber quién no estuvo, que es más fácil, indaguen en internet.




Pero hay una deuda. Para que mis amigos no me enrostren que sólo cuento sólo las ganadas, la gran perdida: el control de la policía.
En 30 años de democracia no se ha podido civilizar a las fuerzas policiales que, en estos mismos días, para exigir aumentos de sueldos usan la extorsión: Se encierran, se auto acuartelan, y dejan la calle libre para los ladrones. Ladrones que, en gran parte de los casos, sino en la mayoría, roban para la policía.
La respuesta inmediata, que puede conducir a cualquier desastre, es que los comerciantes se arman, los civiles se agrupan en piquetes de autodefensa, y terminan cagando a patadas o a tiros a cualquier boludo que resulte sospechoso por “portación” de cara.


 Nunca en estos 30 años se ha podido controlar a esas mafias que se fortalecieron durante de última dictadura y nunca más abandonaron su poder.
Y eso que se lo intentó, tanto desde la derecha como de la izquierda. Para fracasar siempre; porque la corporación resiste.
Tal vez la solución sería la del Khmer Rouge, reeducar a miles, decenas de miles de policías en una larga marcha hacia la nada. Claro, este tipo de solución no sólo repugna por genocida y tiránica, también tenemos claro que si hay lugar para una marcha así, ellos serán los Khmer Rouge, y nosotros los que marchemos.
O sea… hay una gran deuda, un problema grave, que nadie sabe cómo resolver.
Dicho esto, las ganadas (suplemento especial para españoles y varios países latinoamericanos):
-Con el primer gobierno democrático, aún los militares genocidas con mucho poder, se enjuició a las cabezas de la dictadura militar y se las condenó de por vida.


-Los que se salvaron del juicio, los mandos intermedios y los torturadores de “base” estaban a cubierto por las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, que impusieron las fuerzas comprometidas en la represión, pero…
-Los argentinos siguieron jodiendo, poniendo en evidencia ante el mundo a los torturadores, con sus “escraches”, con sus manifestaciones ante la casa donde vivían. (Ya sabemos que a reciclados como Felipe González los escraches les parecen violencia pura.) Para todos estaba claro el ejemplo de abuelas y madres de Plaza de Mayo, que  siguieron adelante, sin negociar. Si no se los podía juzgar, al menos que no gozaran de la impunidad absoluta.
-En los 80 la presión de abajo, popular, consiguió llevar a estos injuzgables ante la justicia, como “testigos”. Digame, señor X ¿qué sabe usted de Fulano de Tal que fue secuestrado y torturado hasta la muerte en el campo de concentración donde usted trabajaba? Y no me diga que no sabe nada, porque hay en la sala 30 sobrevivientes de ese campo que lo reconocen como uno de sus torturadores, y torturador de Fulano de Tal…
No podían ser condenados, eran “testigos”, pero pasaban de ser el bueno de mi tío, o el vecino del perrito, a ser ese hijo de mil putas, con foto y nombre en los diarios.
-Pero no era suficiente. Con la llegada al gobierno de Néstor Kirchner la cosa, que ya estaba madura, fructificó. Se anularon las dos leyes que impedían enjuiciar a los genocidas, y ahí van desfilando. De a uno o en grupo.
A los hijos de puta que fueron parte de las torturas, vejaciones, desapariciones y asesinatos de 15 presos y 15 familiares de la cárcel de La Plata, por ejemplo, los alcanzó la justicia 32 años después de que comenzáramos a denunciarlos -aún en sus manos y entre sus rejas- con varias cadenas perpetuas. Y la obligación, esto no está en los papeles pero es parte de la condena, de justificar su vida de mierda delante de sus hijos, nietos, amigos y vecinos.
-¿Algo más? Sí. La tétrica Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) y otros sitios donde se torturó, violó y hasta asesinó a niños, son centros de la memoria. Están allí para recordar los nombres de los torturados desaparecidos, y también los nombres de sus torturadores.


-¿Ya está? Pues no. Hubo muchos civiles comprometidos con los genocidas. Desde los jueces que enterraban en sus cajones las denuncias por desaparición y torturas, para después, algún fin de semana, comerse un asadito con los genocidas, no pocas veces en un campo de concentración clandestino, hasta los escribanos (notarios) que atestiguaron y registraron ventas falsas, de gente que sacaban de la tortura para que firmara y luego la mataban. Ellos sabían de dónde llegaban esos hombres y esas mujeres con la cara descompuesta por el terror, entregadas a la muerte. A esos ahora les comienza a temblar el culo, y con razón.
No quiero seguir contando ganadas, para que nadie –pienso en algunos conocidos que tengo por ahí- termine pegándose un tiro en el paladar por no haber hecho nada ni siquiera parecido. Bueno, lo del tiro es, en el fondo, un deseo irrealizable mío. Si se sienten heridos, esos conocidos, se llenarán de alcohol y cocaína o hachís, para olvidarse del problema y ya está. O sea, lo que han hecho en sus años de democracia.

El primer presidente de la democracia, Raúl Alfonsín, se equivocó cuando dijo que “la democracia” es todo. La democracia es nada, sin no hay huevos para defenderla.

martes, 5 de noviembre de 2013

¿Liebres encandiladas…o sumisión?


 

Fábricas abandonadas hace muchos años y terrenos aledaños. Todos con algo en común: lo que no se tiene que ver está detrás de los muros. Villas miseria, barrios de chabolas, favelas, cantegriles, son los  nombres que reciben en otras partes del planeta. Acá, en Barcelona, la bella, la turística, la modernista, aún no tienen un nombre específico. Pero ahí están,” villas miseria” bajo techo industriales.

Los turistas no suelen pasar por Poble Nou, el barrio donde hay más asentamientos de este tipo. Y si pasaron, probablemente no los verían. Por los muros, por las chapas que cierran sus entradas.

Tal vez, por una vez, entre la administración de Barcelona y los “villeros” hay coincidencia. Unos no quieren que sean visibles, los otros no quieren ser visibles; porque no comen vidrio. Saben que si se hacen visibles colará la policía garrote en mano para el desalojo y es mejor un techo de mierda que ninguno.

¿Quiénes son? Inmigrantes sin trabajo y españoles que lo perdieron todo; no es una cuestión solo de extranjeros.

La paradoja reside en que mientras los villeros no se hagan visibles, ocupando la calle, y si se cruza saqueando un supermercado, no habrá ninguna solución para ellos. Están, los dejaron, afuera del sistema.

¿Y los otros?

Los otros, los que aún no perdieron todo, miran con terror ese abismo y se aferran a un clavo al rojo. Pero no se mueven.

Son como liebres encandiladas. Quietas. Esperando la muerte. No lo quieren ver, pero ya están afuera del sistema.

Y si ese afuera no se pone belicoso, molesto, los ajustes, el neoliberalismo, la sumisión al FMI, seguirán avanzando hasta liquidar todo: salud, educación, puestos de trabajo. Todo menos los bancos, que siguen ganando millonadas.

Liebres encandiladas… ¿O sumisión? 40 años de franquismo tolerado, casi 40 de socialdemocracia boba y la monarquía… los españoles hace mucho que se bajaron los pantalones. Y ya se sabe: primero duele, después se tolera, y al final te gusta.