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viernes, 9 de septiembre de 2016

Harraga, o las cárceles para inmigrantes


Cuando crecen las expectativas de conflictos socioeconómicos, el equipo de gobierno del presidente Mauricio Macri anuncia el proyecto de crear cárceles para inmigrantes sin papeles, argumentando que es parte de la lucha contra el narcotráfico internacional y su consecuencia social, la drogodependencia. Si ya es una convicción generalizada que la pelea contra el narcotráfico y el terrorismo son excusas fantasmáticas que justifican cualquier desaguisado, una mirada somera abre camino a un interrogante: ¿Los funcionarios saben lo que hacen o viven dentro de un “taper”? ¿Creen, realmente, que un boliviano sin papeles tiene peso en el tráfico de drogas ilegales? Como el tema, cuando lo explican algunos especialistas, parece muy complejo, nos proponemos simplificarlo analizando dos de sus componentes, las drogas que se consumen y la experiencia en cárceles de este tipo que tienen otros países.

Hace poco tiempo hubo un par de muertos en Costa Salguero, por consumo de MDMA, llamado vulgarmente éxtasis. Más allá de que los encuentros con música electrónica, rave, o como se los quiera llamar, están indisolublemente ligados al consumo de éxtasis para alcanzar un estado de trance catártico, que esa droga pueda ser importada clandestinamente es una posibilidad muy relativa. La experiencia mundial demuestra que se produce localmente, sin dificultad, en la trastienda de alguna farmacia, veterinaria o garaje; cosa que sucede en todos los países con una industria médica medianamente desarrollada. Esto no es nuevo ni desconocido, tiene antecedentes ya viejos, que hoy parece que se repiten, como el mercadeo sin “importación” de anfetaminas y codeína.

Una breve anécdota ilustrativa. El que firma, allá por los 70, acatarrado, concurrió a una farmacia nada clandestina del conurbano norte en busca de un jarabe para la tos, con poco azúcar, por la gastritis. Con mirada de compresión, que al fin era de complicidad, el farmacéutico le dio un jarabe con endulzante artificial. Con dos cucharadas de ese jarabe el tipo quedó en stand by. Imbecilizado por varias horas. Pero no tanto como para no entender que había sucedido. Muchos, llamémoslos jipis, se colocaban con jarabe para la tos, que contiene codeína, un opiáceo apenas unos grados por debajo de la morfina. Pero, como el exceso de azúcar que supone beberse un frasco les reventaba el estómago, los emprendedores producían en la trastienda esas bombas con mucha codeína, nada de azúcar, y mínima acidez estomacal.

Por ese tiempo menudeaban los robos a las farmacias, para procurarse gratis el jarabe o las anfetaminas; que procuran un efecto acelerante y suelen ser consumidas por los que van por la vía rápida. En Europa es habitual que los rockeros punkis se chuten vía nasal anfetamina en polvo, despreciando la cocaína como una mariconada. Uno puede sospechar que los robos de farmacias no eran generalizados, sino puntuales, porque no en todas partes se hace fábrica clandestina, pero eso queda para la policía. Para lo que toca a esta nota, es reseñable que el consumo de jarabes para la tos ha aumentado entre los adolescentes, y es de presumir que hay nuevos emprendedores en ese ramo. Dicho esto, podemos pensar que éxtasis, anfetas y codeína integran la industria nacional, como en todos los países del Primer Mundo, sin necesidad de cárteles de tráfico internacionales, menudeando las micro redes y los revendedores que, a su vez, consumen. Así las cosas, cualquier campaña contra el narcotráfico como flagelo internacional alcanza a una parte, sólo una parte, del mercado de las drogas.

En cuanto a cárceles especiales, uno siguió de cerca el proceso español, con sus Centros de Internación para Extranjeros, donde iban a parar quienes arribaban a las costas de España en “pateras” y “cayucos”, cruzando el Mediterráneo o haciendo miles de kilómetros, pongamos desde Somalia, Mauritania o Mali. Sobre sus portales podría inscribirse lo que leyó Dante en su incursión al Infierno de la mano de Virgilio: Lasciate ogni speranza oh voi che entrate.
En esos centros de internamiento primaba el limbo jurídico, algo que sucederá, inevitablemente, con las cárceles proyectadas para Argentina. Cómo los que llegaban no estaban procesados, porque ingresar sin papeles es una contravención y no un delito, se negaba el acceso tanto para abogados como para ONG que defendieran los derechos humanos. Es cierto que se suponía que la estancia sería corta, porque los infractores serían deportados a su país de origen, pero… harraga.

“Harraga” es una novela negra del canario, nacido en Tánger, Antonio Lozano. Toma el título de una costumbre de los marroquíes de las pateras: quemar sus papeles personales para llegar a la otra orilla sin documentación que acredite de dónde vienen. Vaya uno a saber cómo llamaban a eso los subsaharianos, es decir africanos negros, que llegaban sin documentos, imposibilitando la deportación. Por ese camino los limbos de detención españoles se llenaron a tope, hacinando gente que, en definitiva, sólo buscaba huir de alguna guerra o vivir un poco mejor. Si a esa circunstancia sumamos la costumbre de que hicieran el viaje mujeres al punto de parir, para que sus hijos nacieran al llegar y fueran españoles, la situación toma carices de problema irresoluble.

Más allá de que, en un país poco poblado, como el nuestro, los inmigrantes deberían ser incorporados, porque, en definitiva, la inmensa mayoría procura un trabajo y una vida de mejor calidad, suponerlos traficantes de drogas no sólo es un dislate, es un insulto. ¿Serán obligados a quemar sus documentos, o a parir al llegar? Si los funcionarios cambiaran su punto de mira y observaran los countries de nivel medio y alto, seguramente darían con auténticos traficantes cartelizados y, para esos, que no son tantos, con las cárceles ya existentes alcanza y sobra. Por lo que no es disparatado suponer que, otra vez, la lucha contra el narcotráfico es una excusa. ¿Conspiracionismo? Puede ser, pero, en los días que corren, el que no está sanamente paranoico está totalmente loco.


Publicado en La Tecl@ Eñe. http://www.lateclaene.com/ral-argem Buenos Aires, 5 de septiembre de 2016

domingo, 11 de mayo de 2014

Miseria en estado puro



La pobreza no es linda, es sucia y dura. Hay que mirarla desde afuera para verla con simpatía. La pobreza es como un bicho, como una enfermedad incurable que avanza comiéndose el cuerpo y, lo peor de todo, la cabeza. Porque la pobreza, como la sífilis, termina adueñándose hasta del mundo de los sueños para convertirlo en locura, en infamia, en miseria.
Tal vez la comparación suene exagerada cuando se la remite al hecho que dispara esta posdata: en Valencia un partido de ultraderecha reparte comida a los hambrientos que tengan documentos españoles. Sólo a los que acrediten ser españoles.
Tengo buenos amigos de Valencia. Amigos asfixiados por una crisis económica que beneficia a los bancos y las grandes fortunas, haciendo trizas la vida del resto. Como en toda España. Y no los imagino negando su mano a un inmigrante, aunque signifique compartir su último pan. Cuando eso suceda ya mi mundo no tendrá sentido.
No me alcanzan las razones esgrimidas por los negadores de ayuda en nombre de un miserable “primero los españoles”. Tengo presente que en España todos se precian de ser cristianos. Implícitamente hasta los ateos. ¿Entonces?
Entonces, tal vez la pobreza es un bicho. Una enfermedad que comienza con hambre y termina convirtiéndonos en miserables tan alejados de lo humano. Porque importan poco, valen nada, las procesiones y las velas a los santos cuando alguien abandona a su semejante –sí, su prójimo- porque es negro, musulmán, moro o sudaca.
Me temo que habrá quién diga: mirá cómo son los españoles. Error. Esta gente dejó hace rato de ser española, valenciana, o cómo quiera llamarse. La pobreza -¿fue la pobreza?- los ha convertido en lo que son, miseria. Miseria en estado puro.
(Publicado el domingo 11/5/2014 en “Posdatas” (Miradas al Sur)



miércoles, 16 de abril de 2014

España, campos de concentración hoy




Durante los años que viví en España, doce, supe de los Centros de Internación para Extranjeros, y también supe de un estado legal cercano al Limbo. Sobre sus portales podría inscribirse lo que leyó Dante en su incursión al Infierno de la mano de Virgilio: Lasciate ogni speranza oh voi che entrate.
Los grandes medios nunca hablan de ellos. Para que no existan. Lo mismo que hicieron los bien pensantes respecto de los campos de concentración en Francia, luego de la Guerra Civil en España, de los campos de concentración nazis, durante la Segunda Guerra, o de los campos de concentración soviéticos, hace un rato no más.
Los defensores de los Derechos Humanos tienen que hacer milagros, para que los internados –que no son presos, que no son nada- tengan derecho a los derechos básicos.
Encuentro esta nota de Enric Llopis, un francotirador que ya había leído antes, y la pongo a correr, como la puso a correr el portal Rebelión. ¿Por qué? Porque en Argentina los campos de concentración y las capuchas siguen visitando nuestros sueños, y no los queremos en ningún sitio, ni de noche ni de día.


La Nota:

Un vuelo de la compañía Air Europa fletado por el Ministerio del Interior, según denuncia la Campaña por el Cierre de los CIE, tenía previsto deportar el martes 15 de abril a decenas de inmigrantes con destino a Mali, país azotado por una guerra que está produciendo muertos y centenares de miles de refugiados, tanto internos como hacia otros países. Una parte de los deportados, añade la Campaña, son personas inmigrantes que han franqueado las alambradas de Ceuta y Melilla, mientras que otros han sido previamente detenidos por la policía nacional en redadas callejeras.
En una nota informativa, la campaña por el cierre de los CIE señala que agentes de la policía esposaron a 11 inmigrantes de nacionalidad maliense en el Centro de Internamiento para Extranjeros de Zapadores (Valencia) y se los llevaron del centro, sin que anteriormente se les hubiera comunicado la deportación.
“Cansados de las deportaciones, de los operativos policiales por sorpresa y de las diversas prácticas que quiebran psicológicamente a las personas”, un grupo de internos inició anteayer una huelga de hambre, decidida en asamblea (en un principio comenzaron la huelga todos los internos del CIE, aunque desistieron la mayoría tras una conversación con el director). Previamente redactaron una carta al responsable del CIE de Zapadores, que los policías de la garita rompieron en pedazos. En el segundo intento, un grupo mayor de internos llevó la carta al director del centro, quien todavía no ha dado respuesta.
Las organizaciones sociales denuncian que las deportaciones de realizan sin aviso previo y con escasa antelación. De ese modo, la policía evita el establecimiento de medidas judiciales cautelares que pudieran frenar las expulsiones. “Los policías tienen las leyes en sus manos en el CIE, y el juez no existe”, añaden. Uno de los internos ha destacado a la Campaña que varios de sus compañeros han sido deportados solos, aprovechando vuelos comerciales. Los llevan a la parte trasera del avión “atados de pies y manos, con un bozal en la boca y con camisa de fuerza”.
Estas afirmaciones se suman a las denuncias por las condiciones de vida en el interior del CIE de Zapadores, que la asamblea califica de “degradantes”. A los hombres no se les permite salir al servicio durante la noche, por lo que se ven obligados a hacer sus necesidades en bolsas de basura y botellas de plástico, y soportar los olores durante horas. Asimismo afirman que los policías del CIE fomentan los conflictos y las peleas, incluso encierran en la misma estancia a todas las personas en caso de reyertas.
El vuelo programado para el día 15 de abril se agrega a otro realizado el 7 de marzo, también con destino a la capital de Mali –Bamako-, que hizo escala antes en Lagos con el fin de deportar a personas de nacionalidad nigeriana. La organización SOS racismo denunció que en el citado vuelo fueron deportados dos menores malienses.
La portavoz de la Campaña Cies No en Valencia, Ana Fornés, ha recordado que la campaña contra los “vuelos de la vergüenza” se inició en septiembre-octubre de 2013, tras unas redadas que se produjeron en Asturias. “Los macrovuelos se producen aproximadamente cada dos meses”, subraya.
Explica además el “ciclo de represión migratoria”, que comienza en las fronteras, ya en el estado español continúa con la llamada “buro-represión”, que consiste en las dificultades para obtener permiso de trabajo y residencia, necesarios para la regularización. “Mucha gente está perdiendo estos permisos con la crisis”, destaca Ana Fornés. El tercer paso del ciclo represivo son las redadas en espacios públicos (la calle) o privados (en locutorios o en la puerta de las casas). “Hemos detectado incluso cómo se cambian citas de comparecencias en comisaría o en las oficinas de extranjería, precisamente, para hacerlas coincidir con el momento previo a la salida de los vuelos”. Las detenciones pueden terminar con el internamiento en un CIE y la deportación al país de origen, aunque el ingreso en el centro de internamiento para extranjeros no implica necesariamente la expulsión.
El pasado jueves 10 de abril la Campaña por el Cierre de los CIE también los vuelos de deportación a Colombia y Ecuador de personas inmigrantes de los CIE de Aluche (Madrid) y Zapadores (Valencia). En los meses anteriores se produjeron dos vuelos de las mismas características a Colombia (11 de diciembre y 25 de febrero). En el primero de ellos se expulsó a 91 personas, e hizo escala en Ecuador.
El 12 de febrero se hicieron públicos dos nuevos “vuelos de la vergüenza”. El primero de ellos partía de Madrid rumbo a Dakar, con decenas de inmigrantes de nacionalidad senegalesa detenidos antes en redadas policiales. Son vuelos que tienen lugar aproximadamente cada dos meses. El segundo vuelo deportó a inmigrantes marroquíes desde Barcelona o Madrid. Después de aterrizar en Jerez de la Frontera, se les condujo en autobús hasta Algeciras, y después en Ferry hasta Ceuta, donde se les entregó a la policía de Marruecos. Entre diciembre y febrero este procedimiento se repitió al menos en cinco ocasiones.
Uno de los vuelos a Marruecos se produjo el 16 de enero, y en el mismo se procedió a la expulsión de 24 personas inmigrantes. Según informa el periódico Diagonal, el procedimiento fue similar al de casos anteriores: redadas y detenciones policiales en los días y horas previas, y un número de agentes que casi doblaba al de personas deportadas. En el vuelo se utilizaron esposas metálicas (prohibidas en el Protocolo para las Repatriaciones). Algunos testimonios señalan el contraste entre la comida que se distribuía a los policías en el avión, y la alimentación precaria a la que se sometía a los deportados. Una de las personas inmigrantes, que se desmayó en el ferry rumbo a Ceuta, quedó destatendida hasta que se recuperó por sí misma. Entre los deportados se encontraba Aziz, miembro de la PAH de Girona, que participó junto a otros activistas en la defensa del Bloc-Salt (desalojado en diciembre por los Mossos d’Esquadra). La Brigada de Extranjería aprovechó que Aziz tenía que presentarse el día 15 en Comisaría para detenerlo y trasladarlo en automóvil a Madrid, denuncia la Campaña por el Cierre de los CIE.
La presentación de un habeas corpus por parte de su abogado interrumpió el traslado a Madrid a la altura de Tarragona. Aziz fue trasladado a Girona a la espera de la resolución del juzgado de Instrucción número tres, que finalmente rechazó el habeas corpus. Según informa Diagonal, “en torno a las 11 de la noche se lo llevaron en volandas y encapuchado cuatro uniformados. Un coche camuflado lo sacó de la ciudad, escoltado por dos Mossos y dos policías nacionales. Aziz tuvo que soportar insultos, amenazas y vejaciones. Tuvo que soportar que un Mosso le escupiera en la cara en el coche camino de la autopista. Allí les esperaba otro coche de la policía nacional, al que fue trasladado”. Horas después, se encontró en el aeropuerto con sus 23 compatriotas.
Las empresas privadas colaboran y participan en los vuelos de deportación. En un contrato formalizado el 1 de marzo de 2013, el gobierno de España adjudicaba a Air Europa y Swiftair los “servicios de transporte aéreo de pasajeros para el traslado de ciudadanos extranjeros y de los funcionarios policiales encargados de su custodia entre diversos puntos del territorio nacional, y desde estos a otros países”. El valor estimado del contrato asciende a 24.200.000 euros, según publicó el BOE en su edición del 11 de marzo de 2013.
Mientras, organizaciones sociales y personas a título individual han impulsado una campaña de boicot a la compañía Air Europa, y la corporación empresarial de la que forma parte, Globalia. Señalan que para poder llenar los aviones de los vuelos programados, “hemos comprobado que la policía efectúa en los días previos redadas racistas e incluso cita –con engaños- a comisaría a las personas que están en situación irregular, y que son del país al cual se dirige el vuelo, para poder detenerlas y expulsarlas”. ¿Qué ocurre en los “vuelos de la vergüenza? Testimonios de personas deportadas cuentan cómo “son maltratadas en los vuelos: horas de espera en el aeropuerto con vigilancia intensiva; cacheos y desnudos integrales; bridas de plástico o esposas metálicas en las muñecas; insultos racistas; golpes por pedir ir al baño y palizas por tratar de resistirse a ser deportados”, denuncian las organizaciones sociales.
Añaden que según el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional (Artículo 7), el desplazamiento forzoso constituye un crimen de lesa humanidad. El Artículo 19 de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea establece que se prohíben las expulsiones colectivas. Y el Convenio Europeo de Derechos Humanos (Protocolo número 4) expresa que quedan prohibidas las expulsiones colectivas de extranjeros. Como “racistas”, “ilegales” e Campos de concentración en España, hoy.


Para reforzar esta información, pública pero soterrada porque lo que no se ve no existe, este link al blog de Cristianismo i Justicia, con información de Cáritas de España, organismo al que nadie puede acusar de antisistema.
Ahora, una invitación. Pase esta nota. No es mucho. Más bien es una mierda. Pero una mierda sobre otra pueden hacer una gran mierda, que destape lo que huele aún peor, estos campos de concentración.

sábado, 5 de abril de 2014

MH370 ¿El terrorismo ataca otra vez?



Imaginemos que primero se caza una mariposa o, pongamos que un avión. Vamos, es un juego. Jugamos a recortar figuritas. ¿Por qué? Para mí porque llueve. Usted ya verá.
Juguemos a armar un monstruito. Un disparate. Una quimera. Eso, una quimera.
“Fui tomado como rehén por personal militar que no se identificó luego que mi vuelo fuera secuestrado. Trabajo para IBM y logré esconder mi teléfono celular durante el secuestro, fui separado del resto de los pasajeros y estoy dentro de una celda. Me llamo Philip Wood. No puedo pensar bien, creo que he sido drogado”, decía el supuesto mensaje subido a la red.”
Corre por la red como mensaje de Philip Wood, empleado de IBM y pasajero del avión malayo. Dicen que las coordenadas de este mensaje son las de DiegoGarcía, base de EEUU.

¿Isla? Recorto. La isla Diego García es un atolón del Archipiélago de Chagos, situado en el Territorio Británico del Océano Índico (BIOT. La isla alberga una base militar estadounidense. Las instalaciones incluyen un aeropuerto, hangares, áreas técnicas, viviendas y otras infraestructuras civiles y un puerto de aguas profundas.
En 1966, el gobierno británico expulsó por la fuerza a toda la población nativa (unos 1800 habitantes) con objeto de alquilar Diego García a Estados Unidos. Como condición previa EE.UU exigió al gobierno británico “sanear” las islas de su población nativa y animales, o sea expulsar a los nativos.
A pesar de que el Tribunal Supremo británico sentenció que la expulsión fue ilegal y que la población tiene derecho a regresar, los distintos gobiernos británicos se han negado a cumplir la sentencia.

Sigo recortando. Tal vez logre una quimera.
 

Dicen: Philip Woods afirma en su perfil de Linkedin que trabaja en IBM, pero en la web de la compañía su nombre no figura.
Los británicos cumplieron su parte. En 1968, Gran Bretaña comenzó a impedir el retorno de los chagosianos que se habían ido para recibir tratamiento médico o disfrutar de unas vacaciones, abandonándoles a su suerte.

La embajadora argentina ante el Reino Unido, Alicia Castro señaló que Colin Robert, próximo gobernador de Malvinas, fue el responsable de que más de 2.000 personas fueran expulsadas de su hogar, la isla Diego García, para permitir una base militar de Estados Unidos. “Desde entonces, los chagosianos, que viven en la pobreza y dispersados en distintas partes del mundo, reclaman su derecho a regresar a su territorio y hogares”, explicó.
Castro expresó que cables filtrados por WikiLeaks demostraron que Roberts, entonces director para Territorios de Ultramar de la Cancillería británica, fue quien "fabuló la estrategia". El documento prueba que Roberts le dijo a un funcionario de la embajada de Estados Unidos en Londres que "el establecimiento de una reserva marina podría ser la forma más eficaz a largo plazo para evitar que los antiguos habitantes o descendientes de Chagos logren un reasentamiento". 

Atento recorto. “Reserva marina”. Naufragio. Primero las tortugas que los niños. Es justo, joden menos la paciencia.

En 1971 el almirante de la Armada de EEUU Elmo Zumwalt emitió un memorándum con solo tres palabras: ‘Absolutely must go’ (Definitivamente, deben irse)”.
Recorto…

Los británicos, con la ayuda del cuerpo de ingenieros de la Marina de EEUU, organizaron una cacería de los perros domésticos de los isleños, les rociaron con gas y los quemaron en contenedores de carga sellados. Luego ordenaron que el resto de los chagosianos fueran introducidos en barcos de carga. Durante las deportaciones, que tuvieron lugar en varias fases hasta mayo de 1973, la mayoría de los chagosianos dormían en las bodegas de los barcos, sobre guano (cagada de aves). Los caballos valiosos permanecían en cubierta. Al final del viaje de cinco días, los vómitos, los orines y los excrementos estaban por todas partes.

Al llegar a Isla Mauricio y las Seychelles, los chagosianos fueron literalmente abandonados en los muelles. No tenían casa, ni trabajo y apenas algo de dinero, pero no recibieron ninguna ayuda para su reasentamiento.
Las evidencias indican que la CIA ha estado utilizando como prisión secreta para sospechosos de pertenecer a al-Qaeda. Los EEUU indican que si permiten su regreso a los isleños, éstos presentarían un “riesgo inaceptable” para su base. Solamente han reconocido que en 2002 hubo dos vuelos que transportaron a un único detenido destinado a Diego García. El senador suizo Dick Marty entregó información al Consejo de Europa sobre la utilización de la isla como prisión secreta de Estados Unidos, para procesarlos y después mandarlos a Guantánamo.

No sé si esto del mensaje no falso desde acá al infinito. Sí sé que quien lo hiciera merece un aplauso. No podría haberlo hecho mejor. No podía haber elegido un sitio más oscuro que la isla donde esconden sus miserias británicos y norteamericanos. ¿OTAN? También, por supuesto. Atención de la casa para los amigos del club del imperio compartido.

COROLARIO: Si un ser que tiene cabeza, patas y cola de perro es un perro… un ser que tiene cabeza de león, cola de serpiente, silencios de isla siniestra, aviones fantasmas y mensajes que no pueden ser posibles, es una quimera.


martes, 5 de noviembre de 2013

¿Liebres encandiladas…o sumisión?


 

Fábricas abandonadas hace muchos años y terrenos aledaños. Todos con algo en común: lo que no se tiene que ver está detrás de los muros. Villas miseria, barrios de chabolas, favelas, cantegriles, son los  nombres que reciben en otras partes del planeta. Acá, en Barcelona, la bella, la turística, la modernista, aún no tienen un nombre específico. Pero ahí están,” villas miseria” bajo techo industriales.

Los turistas no suelen pasar por Poble Nou, el barrio donde hay más asentamientos de este tipo. Y si pasaron, probablemente no los verían. Por los muros, por las chapas que cierran sus entradas.

Tal vez, por una vez, entre la administración de Barcelona y los “villeros” hay coincidencia. Unos no quieren que sean visibles, los otros no quieren ser visibles; porque no comen vidrio. Saben que si se hacen visibles colará la policía garrote en mano para el desalojo y es mejor un techo de mierda que ninguno.

¿Quiénes son? Inmigrantes sin trabajo y españoles que lo perdieron todo; no es una cuestión solo de extranjeros.

La paradoja reside en que mientras los villeros no se hagan visibles, ocupando la calle, y si se cruza saqueando un supermercado, no habrá ninguna solución para ellos. Están, los dejaron, afuera del sistema.

¿Y los otros?

Los otros, los que aún no perdieron todo, miran con terror ese abismo y se aferran a un clavo al rojo. Pero no se mueven.

Son como liebres encandiladas. Quietas. Esperando la muerte. No lo quieren ver, pero ya están afuera del sistema.

Y si ese afuera no se pone belicoso, molesto, los ajustes, el neoliberalismo, la sumisión al FMI, seguirán avanzando hasta liquidar todo: salud, educación, puestos de trabajo. Todo menos los bancos, que siguen ganando millonadas.

Liebres encandiladas… ¿O sumisión? 40 años de franquismo tolerado, casi 40 de socialdemocracia boba y la monarquía… los españoles hace mucho que se bajaron los pantalones. Y ya se sabe: primero duele, después se tolera, y al final te gusta.