jueves, 12 de junio de 2014

Di María sabe donde tiene los pies, no sólo en el fútbol



Ángel Di María, mediocampista del Real Madrid no olvida su origen, como Maradona, sí, como Maradona, aunque con diferencia de estilo. Rescato algunos fragmentos de declaraciones suyas previas al Mundial de Brasil, por lo que dice y a quién se lo dice. “La Garganta Poderosa” es una revista hecha por villeros. Una herramienta de comunicación con la que pelean para tener, por ejemplo, una casa y un techo que no sean precarios y de lata.
Un dato: En estos días “La Garganta Profunda” se está haciendo desde las favelas, las “villa miseria” de Brasil. No tengo por qué retratarlos, se definen solos: “La Garganta es una cooperativa de trabajo de La Poderosa, una fuerza social que se construye desde las villas de todo el país, buscando transformar la realidad a través de la organización y la unión vecinal con asambleas barriales”.
Y no digo más.


“Quiero ganar el Mundial para demostrar que sólo con la plata no se puede ser feliz”
El mediocampista argentino que es una de las mayores esperanzas del Seleccionado Nacional para el Mundial, Ángel Di María, le brindó una entrevista exclusiva a La Garganta Poderosa en la que se refirió al fútbol desde un lado más humano: “Quiero ganar el Mundial para demostrar que todo es posible. Y que no sólo la plata nos puede hacer felices. Sin tener un mango, a veces uno vive momentos más plenos que cuando tiene plata. Y eso siempre lo mantengo en la cabeza… Ahí está mi meta, en esa alegría que tendría muchísima gente en la Argentina, si lográramos conseguir la Copa del Mundo”.
La figura del Real Madrid tuvo un íntimo encuentro con la revista cooperativa que se encuentra haciendo desde las favelas de Brasil la primera cobertura villera de la historia de un Mundial. En la charla, Di María agregó: “Mi riqueza es el cariño de mi familia y mi hija, no la plata. Y ese afecto, no lo cambio por nada, como tampoco cambio por nada la compañía de mis amigos, ni la emoción de volver a La Cerámica, mi barrio humilde de Rosario, y poder ser el mismo. Ningún bien material será nunca más valioso que todo eso. Hoy, tengo la misma ilusión que todos los argentinos: de poder lograr lo máximo, para darle esa alegría a la gente, desde adentro de la cancha, y jugando de la mejor manera posible”, afirmó el surgido de las inferiores de Newell’s.
Di María se sacó el casete y reconoció los sentimientos ambiguos que le suceden por dentro, a horas del debut: “El Mundial se disfruta porque estar ahí es algo muy lindo, que uno sueña día a día, desde que llega a Primera. Pero a su vez, cuando estás ahí adentro, se sufre, porque sabés que hay un país detrás, haciendo fuerza”. Y sobre la cobertura de La Garganta en el Mundial, expresó: “Es una alegría inmensa que viajen con nosotros, porque nos hacen sentir el respaldo de los barrios más humildes. Y también, porque yo veo que el fútbol les cambia la cabeza a los chicos y los ayuda a reaccionar en los malos momentos. Eso, a uno lo pone muy contento y le hace pensar que la pelota va más allá… Ojalá, dios quiera, podamos ganar este Mundial, para eso, para alegrar a los más humildes”.


“Tuve todas las carencias en mi infancia”
“Mi papá dejaba la vida en la carbonería para poder comprarme botines y llevarme al entrenamiento, cada vez que podía. Cuando no, me llevaba mi mamá en bicicleta, en la que también cargaba a mi hermana. Sin embargo, y por eso mismo también, muchos de mis momentos más felices los viví cuando no tenía plata en esa infancia”.
 “Siempre que voy a Rosario vuelvo a mi barrio, a la Perdriel, esa calle que tengo tatuada en mi brazo y en mi corazón, para siempre, donde estoy alegre, como en ningún otro lugar. A mí vino la varita mágica y un día me tocó, para que pudiera vivir lo que hoy estoy viviendo ahora. Pero de mis orígenes no me olvido, allí me siguen tomando como el Angelito que siempre fui, porque yo, soy el mismo de siempre”.


“¡Es hora de urbanizar, ya!”
“Es hora de urbanizar ya, tiene que haber un cambio. Para eso es necesario que quienes están arriba lo quieran hacer, porque es muy complicada la situación en la que vive muchísima gente en Argentina, por todas las problemáticas que hay”.
“Las cloacas, el agua o la luz, no son cosas difíciles de mejorar, si se quiere sacar al país adelante. Además, eso no sólo es una necesidad de los barrios humildes, sino una responsabilidad que nos cabe como sociedad. Si hay voluntad, se puede cambiar”.
El mediocampista de la Selección Argentina también apoyó a la Carpa Villera, donde vecinos de distintas villas sostienen desde hace más de cincuenta días una huelga de hambre, interpelando al Gobierno de la Ciudad a que cumpla las leyes de urbanización: “Lo que yo les puedo decir es que sigan peleando por ese objetivo, por la urbanización, por las cloacas y por todo lo que a nadie le debiera faltar. Ojalá lo consigan. Yo, desde que mi hija salió del hospital después de haber nacido con sólo seis meses de gestación, y luego de estar internada dos meses, siento que todo se puede sacar adelante. Y entonces, les pido eso: que sigan luchando”, sentenció, luego de sostener con convicción el cartel que rezaba: “Yo apoyo a la Carpa Villera”.



Algo más para leer ycompartir con los amigos y, tal vez, contagiarse de su consigna: “todo es posible”.



martes, 3 de junio de 2014

Mesa de Arena para un rey nuevo


Si yo fuera asesor del Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, le aconsejaría una sola cosa, una jugada ganadora: el mismo día que asuma como Rey de España debería anunciar un plebiscito vinculante para que los españoles decidan si continúa la monarquía o se cambia por una república.
El resultado a favor de la continuidad monárquica sería aplastante. ¿Por qué? Maquiavelo lo explicaría mejor que yo, pero voy a intentarlo bajando a ras de tierra las especulaciones ideológico/filosóficas para hacer algo así como una “Mesa de Arena”, esa geografía reducida en que los militares traman sus estrategias.
Si el nuevo rey abre el juego a una votación sobre su continuidad demuestra que es “moderno”, “amplio de miras” y respetuoso de la voluntad popular. ¿Se puede decir lo mismo de los representantes históricos de las mayorías políticas? No. Un punto a su favor.
Puesta en marcha esa jugada solo habría que dejar que las aguas sigan su curso natural. Es decir que la derecha de todos los pelajes saque a relucir los tiempos de inestabilidad de la Segunda República y el peligro de caos que significa resucitarla.
¿Qué no se trata de resucitar la Segunda República sino de fundar una nueva? El histórico dirigente Julio Anguita quiere creer que esto es posible. Que hay tiempo para discutir y decidir. Un tiempo tan corto que obliga a elaborar ya mismo la nueva etapa.
Justamente, si el nuevo rey llama de inmediato a un plebiscito ese tiempo posible desaparece. La monarquía quedaría afirmada por los próximos 30 años, por lo menos.
La aceptación de la llamada Transición creo una costumbre: no mirar atrás, olvidar los malos ratos en función de un futuro promisorio. Los muertos que siguen enterrados en las cunetas después de uno de los genocidios más bestia de la Historia, lo demuestran. Y a eso hay que sumarle otro componente instalado en el imaginario colectivo: la monarquía significa estabilidad, porque los gobiernos pasan pero la monarquía queda.
Vincular estabilidad con bienestar económico ya es un error, y muy grande. Vincular monarquía con bienestar económico y estabilidad es irracional, una apelación a la magia.
Pero la magia, la irracionalidad es la base desde la cuál se vota en cualquier elección política. Y no es necesario haber leído a Maquiavelo para saberlo, salta a la vista en la construcción de cualquier campaña política.
Por ejemplo el reciente caso de Podemos. El movimiento que consiguió cinco escaños en el Parlamento Europeo es una intención. Una, me parece, buena y honesta intención, pero estoy seguro de que la mayoría de sus votantes nunca leyeron su plataforma programática. Eso pocas veces sucede. Los votantes de Podemos también han votado una intención y un líder carismático, como si votaran por la vuelta de los Reyes Magos, sin que esto sea una descalificación: nunca se vota de otra manera.
Dicho lo cuál vuelvo al nuevo rey. Joven, con un pasado poco revuelto, con una familia cercana de diez puntos para mostrar en las fotos, si convocara a un plebiscito se haría dueño de la pelota y los que piden una república perderían por goleada. Pero tiene que hacerlo pronto, no puede regalarles tiempo.
Ya saben, si esto sucede, quien fue el padre de la idea. ¡Bueno, bah, otro a quién se le ocurrió la idea!. ¡Qué te voy a cobrar Felipe, pagate una cerveza!
Posdata: Como Maquiavelo, yo no hago la realidad, solo la comento.

martes, 20 de mayo de 2014

Arturo Jauretche, internacional


Por estos días una fecha más o menos redonda nos trae a la memoria a un intelectual combativo, de trinchera, como fue Arturo Jauretche, de quién se puede decir como sus "viudas" decían de Gardel, que cada día escribe mejor. Pero no quiero hacer una recordación con cenotafio incluido, sino compartir el momento en que Jauretche se me hizo internacional. Eso sucedió en Macomer, Cerdeña, Italia, hace cuatro o cinco años.
Comenzaba la crisis económica en Europa y Lorenzo Ribaldi, de La Nuova Frontiera decidió publicar la que era mi reciente novela en España, “La última caravana”. Un grotesco que compacta en año y medio el desastre neoliberal del menemismo y el quiebre simbolizado por “el corralito” con el gobierno delarruista. En Italia su título fue “L' ultima carovana della Patagonia”.
Aún faltaba un par de años para que el término “corralito” se instalara en el vocabulario italiano y español, cuando me invitaron a una feria del libro en Macomer, una ciudad del norte de Cerdeña. Y ahora viene Jauretche.
Terminaba una entrevista con un medio local cuando se acercó un hombre de mediana edad con un pibe de tal vez diez años. Traía en la mano L' ultima carovana della Patagonia”, como suele suceder, para que el autor se lo firme. Pero fue más que eso.
Con esa enjundia tan italiana que uno liga con Alberto Sordi, Vittorio Gassman o Ugo Tognazzi, el hombre me aclaró que había viajado 450 kilómetros para que su hijo me conociera, porque ¡a Cerdeña no viene García Márquez, pero viene “Aryemi”!
De golpe, como suele sucedernos en Italia, me encontraba en medio de una comedia “tana” en la que la desmesura es la regla. Y parte de la desmesura era que el hombre tenía subrayada media novela, y me colocaba en una categoría compartida con semidioses, genios y gurues, porque había narrado lo que era el presente y el futuro de Italia: ¡¡El corralito!! (Con acento italo/sardo suena muy dramático.)
Pero lo que me dejó dado vuelta es que sacó de su faltriquera un cuaderno, y me mostró lo que había encontrado y copiado de Internet. Un párrafo donde Arturo Jauretche, hace una ponchada de años, había pronosticado el futuro que le esperaba a Argentina a manos del capitalismo. Un desastre que se había cumplido.
-¡Era muy grande este hombre! (traduzco) ¡Igual que en Italia, igual que en Italia! ¡Muy grande Jauretche!
De golpe descubría que Arturo Jauretche seguía dando guerra y que su trinchera no tenía fronteras.
En esa feria el corralito grotesco de L' ultima carovana della Patagonia” se vendió muy bien. Los italianos lo querían leer para adelantarse el futuro que les esperaba a la vuelta de la esquina.
Esa noche, compartiendo un vino con Lorenzo Ribaldi, me plantee más o menos seriamente si no me convenía más ser gurú que escritor. Creo que siempre me voy a arrepentir de no haber cambiado de oficio.

jueves, 15 de mayo de 2014

Consejos mafiosos para tener a mano


Luis Ferrante



Luis Ferrante fue parte de la Cosa Nostra -miembro del clan Gambino- hasta que, en ocho años de cárcel, se transformó en escritor, razón suficiente para que sienta por él cierta simpatía.
Leyendo muchas horas por día todo lo que podía conseguir fue descubriendo los paralelismos entre la organización mafiosa para delinquir y el mundo empresarial. Consecuencia: se retiró del mundo del delito y se convirtió en asesor de empresarios y otras aves semejantes. (Habrán visto que no dije aves de presa.)
Su último libro en castellano se titula APRENDA DE LA MAFIA- Para alcanzar el éxito en su empresa (legal)
Resultan interesantes las comparaciones que hace entre el mundo delictivo y el legal. Copio un fragmento en que el paralelo tiene que ver con las conductas, para no decir la ética, que suena tan solemne.
“Los bancos embargan las casas y echan a sus ocupantes a la calle. El sheriff local tramita la orden de apremio, cierra las puertas y expulsa a la familia. Apuesto a que cualquier padre que haya pasado por eso preferiría tratar con nosotros. Puede que le rompan un par de huesos, que le pongan un ojo morado, pero por muy grande que sea la deuda, conservas tu casa.
Seamos sinceros: los mafiosos son egoístas, interesados, pero lo mismo les sucede a los hombres de negocios. Los mafiosos pueden matar incluso a los suyos, pero a los demás no se les molesta. Los empresarios, los bancos y las agencias de tarjetas de crédito abusan de todo el mundo”.
Otro párrafo que recorto, en lo que va camino de ser mi Biblia, también refiere a la conducta de las empresas:
“Durante el Holocausto, las empresas alemanas compitieron por conseguir contratos para la construcción del equipo necesario para asesinar y liquidar a todo un segmento de la población europea.
Una empresa diseñó un depósito caliente para hacer jabón. Las instrucciones para conseguir los mejores resultados recomendaban seis kilos de grasa humana, diez litros de agua y medio kilo de sosa cáustica… todo puesto a hervir durante dos o tres horas y luego dejar enfriar.
Eso hace que la Merkel parezca una monjita al lado de ellos”.

El libro de Luis Ferrante está mechado por citas. Citas de mafiosos, de jueces, de Oscar Wilde, de Aristófanes, Frank Sinatra, el mariscal Montgomery y Hunter S. Thompson, entre otros, que demuestran sus ocho años de lectura entre rejas. Una de ellas y su dueño:

“Sólo soy un hombre de negocios que le da a la gente lo que quiere”, Al Capone. 

domingo, 11 de mayo de 2014

Miseria en estado puro



La pobreza no es linda, es sucia y dura. Hay que mirarla desde afuera para verla con simpatía. La pobreza es como un bicho, como una enfermedad incurable que avanza comiéndose el cuerpo y, lo peor de todo, la cabeza. Porque la pobreza, como la sífilis, termina adueñándose hasta del mundo de los sueños para convertirlo en locura, en infamia, en miseria.
Tal vez la comparación suene exagerada cuando se la remite al hecho que dispara esta posdata: en Valencia un partido de ultraderecha reparte comida a los hambrientos que tengan documentos españoles. Sólo a los que acrediten ser españoles.
Tengo buenos amigos de Valencia. Amigos asfixiados por una crisis económica que beneficia a los bancos y las grandes fortunas, haciendo trizas la vida del resto. Como en toda España. Y no los imagino negando su mano a un inmigrante, aunque signifique compartir su último pan. Cuando eso suceda ya mi mundo no tendrá sentido.
No me alcanzan las razones esgrimidas por los negadores de ayuda en nombre de un miserable “primero los españoles”. Tengo presente que en España todos se precian de ser cristianos. Implícitamente hasta los ateos. ¿Entonces?
Entonces, tal vez la pobreza es un bicho. Una enfermedad que comienza con hambre y termina convirtiéndonos en miserables tan alejados de lo humano. Porque importan poco, valen nada, las procesiones y las velas a los santos cuando alguien abandona a su semejante –sí, su prójimo- porque es negro, musulmán, moro o sudaca.
Me temo que habrá quién diga: mirá cómo son los españoles. Error. Esta gente dejó hace rato de ser española, valenciana, o cómo quiera llamarse. La pobreza -¿fue la pobreza?- los ha convertido en lo que son, miseria. Miseria en estado puro.
(Publicado el domingo 11/5/2014 en “Posdatas” (Miradas al Sur)



domingo, 20 de abril de 2014

Ahora sí, la soledad


La muerte nos dispara por la espalda. Cayó Gabriel García Márquez, ese que un día nos hizo habitantes de Macondo, donde siempre llueve, aquel sitio donde los vecinos Buendía crían gallos y la Mama Grande sabe de la vida y de la muerte. Un sitio para la llegada final o la partida hacia historias de amor en tiempos de cólera, dictadores perpetuos que no son ninguno porque son todos, y gitanos con alfombras voladoras que asombran los sentidos presentando el hielo.
Era muchos hombres ese Gabriel García Márquez, el zurdo impenitente que desafió al imperio haciendo periodismo junto a Rodolfo Walsh en Prensa Latina, la agencia de noticias que se convirtió en trinchera de la revolución cubana. El mismo García Márquez que vistió su camisa de paseo vallenato para recibir el Nobel entre señores encorbatados y, aún más, suecos; el que siguió fiel a sus viejos amigos, como Fidel Castro, cuando parece que pasaron de moda; el que cuando la guerra por Malvinas expuso su corazón caribe en contra de gurkas y gaiteros.
Si hay que hacer lo de siempre, una raya al pie de la sumatoria, porque llegó la hora de poner la última cifra de una vida, el resultado es nítido. Nunca le tocó el camino fácil, y cuando pudo tenerlo a sus pies pateó la alfombra roja de los próceres y prefirió ensuciarse en las calles.
Todos sabíamos que estaba enfermo, y que tal vez entretenía sus tardes recordando aquel marino náufrago entre tiburones, de cuando comenzaba a ser periodista, oficio del que nunca sintió vergüenza. Tal vez se tomaba su tiempo para irse. No era cuestión de apuro.
La tentación de la tristeza y la solemnidad porque este grande que se nos fue es enorme, pero no sería tanta si nos aferráramos a su alegría de vivir, esa jugosa vida que se le escapaba por entre las palabras, y que sigue viva en los libros. En sus libros, para nuestra alegría, sigue lloviendo torrencialmente, agua y sueños, sobre Macondo.


(Publicado en Miradas al Sur, 20 de abril 2014)

miércoles, 16 de abril de 2014

España, campos de concentración hoy




Durante los años que viví en España, doce, supe de los Centros de Internación para Extranjeros, y también supe de un estado legal cercano al Limbo. Sobre sus portales podría inscribirse lo que leyó Dante en su incursión al Infierno de la mano de Virgilio: Lasciate ogni speranza oh voi che entrate.
Los grandes medios nunca hablan de ellos. Para que no existan. Lo mismo que hicieron los bien pensantes respecto de los campos de concentración en Francia, luego de la Guerra Civil en España, de los campos de concentración nazis, durante la Segunda Guerra, o de los campos de concentración soviéticos, hace un rato no más.
Los defensores de los Derechos Humanos tienen que hacer milagros, para que los internados –que no son presos, que no son nada- tengan derecho a los derechos básicos.
Encuentro esta nota de Enric Llopis, un francotirador que ya había leído antes, y la pongo a correr, como la puso a correr el portal Rebelión. ¿Por qué? Porque en Argentina los campos de concentración y las capuchas siguen visitando nuestros sueños, y no los queremos en ningún sitio, ni de noche ni de día.


La Nota:

Un vuelo de la compañía Air Europa fletado por el Ministerio del Interior, según denuncia la Campaña por el Cierre de los CIE, tenía previsto deportar el martes 15 de abril a decenas de inmigrantes con destino a Mali, país azotado por una guerra que está produciendo muertos y centenares de miles de refugiados, tanto internos como hacia otros países. Una parte de los deportados, añade la Campaña, son personas inmigrantes que han franqueado las alambradas de Ceuta y Melilla, mientras que otros han sido previamente detenidos por la policía nacional en redadas callejeras.
En una nota informativa, la campaña por el cierre de los CIE señala que agentes de la policía esposaron a 11 inmigrantes de nacionalidad maliense en el Centro de Internamiento para Extranjeros de Zapadores (Valencia) y se los llevaron del centro, sin que anteriormente se les hubiera comunicado la deportación.
“Cansados de las deportaciones, de los operativos policiales por sorpresa y de las diversas prácticas que quiebran psicológicamente a las personas”, un grupo de internos inició anteayer una huelga de hambre, decidida en asamblea (en un principio comenzaron la huelga todos los internos del CIE, aunque desistieron la mayoría tras una conversación con el director). Previamente redactaron una carta al responsable del CIE de Zapadores, que los policías de la garita rompieron en pedazos. En el segundo intento, un grupo mayor de internos llevó la carta al director del centro, quien todavía no ha dado respuesta.
Las organizaciones sociales denuncian que las deportaciones de realizan sin aviso previo y con escasa antelación. De ese modo, la policía evita el establecimiento de medidas judiciales cautelares que pudieran frenar las expulsiones. “Los policías tienen las leyes en sus manos en el CIE, y el juez no existe”, añaden. Uno de los internos ha destacado a la Campaña que varios de sus compañeros han sido deportados solos, aprovechando vuelos comerciales. Los llevan a la parte trasera del avión “atados de pies y manos, con un bozal en la boca y con camisa de fuerza”.
Estas afirmaciones se suman a las denuncias por las condiciones de vida en el interior del CIE de Zapadores, que la asamblea califica de “degradantes”. A los hombres no se les permite salir al servicio durante la noche, por lo que se ven obligados a hacer sus necesidades en bolsas de basura y botellas de plástico, y soportar los olores durante horas. Asimismo afirman que los policías del CIE fomentan los conflictos y las peleas, incluso encierran en la misma estancia a todas las personas en caso de reyertas.
El vuelo programado para el día 15 de abril se agrega a otro realizado el 7 de marzo, también con destino a la capital de Mali –Bamako-, que hizo escala antes en Lagos con el fin de deportar a personas de nacionalidad nigeriana. La organización SOS racismo denunció que en el citado vuelo fueron deportados dos menores malienses.
La portavoz de la Campaña Cies No en Valencia, Ana Fornés, ha recordado que la campaña contra los “vuelos de la vergüenza” se inició en septiembre-octubre de 2013, tras unas redadas que se produjeron en Asturias. “Los macrovuelos se producen aproximadamente cada dos meses”, subraya.
Explica además el “ciclo de represión migratoria”, que comienza en las fronteras, ya en el estado español continúa con la llamada “buro-represión”, que consiste en las dificultades para obtener permiso de trabajo y residencia, necesarios para la regularización. “Mucha gente está perdiendo estos permisos con la crisis”, destaca Ana Fornés. El tercer paso del ciclo represivo son las redadas en espacios públicos (la calle) o privados (en locutorios o en la puerta de las casas). “Hemos detectado incluso cómo se cambian citas de comparecencias en comisaría o en las oficinas de extranjería, precisamente, para hacerlas coincidir con el momento previo a la salida de los vuelos”. Las detenciones pueden terminar con el internamiento en un CIE y la deportación al país de origen, aunque el ingreso en el centro de internamiento para extranjeros no implica necesariamente la expulsión.
El pasado jueves 10 de abril la Campaña por el Cierre de los CIE también los vuelos de deportación a Colombia y Ecuador de personas inmigrantes de los CIE de Aluche (Madrid) y Zapadores (Valencia). En los meses anteriores se produjeron dos vuelos de las mismas características a Colombia (11 de diciembre y 25 de febrero). En el primero de ellos se expulsó a 91 personas, e hizo escala en Ecuador.
El 12 de febrero se hicieron públicos dos nuevos “vuelos de la vergüenza”. El primero de ellos partía de Madrid rumbo a Dakar, con decenas de inmigrantes de nacionalidad senegalesa detenidos antes en redadas policiales. Son vuelos que tienen lugar aproximadamente cada dos meses. El segundo vuelo deportó a inmigrantes marroquíes desde Barcelona o Madrid. Después de aterrizar en Jerez de la Frontera, se les condujo en autobús hasta Algeciras, y después en Ferry hasta Ceuta, donde se les entregó a la policía de Marruecos. Entre diciembre y febrero este procedimiento se repitió al menos en cinco ocasiones.
Uno de los vuelos a Marruecos se produjo el 16 de enero, y en el mismo se procedió a la expulsión de 24 personas inmigrantes. Según informa el periódico Diagonal, el procedimiento fue similar al de casos anteriores: redadas y detenciones policiales en los días y horas previas, y un número de agentes que casi doblaba al de personas deportadas. En el vuelo se utilizaron esposas metálicas (prohibidas en el Protocolo para las Repatriaciones). Algunos testimonios señalan el contraste entre la comida que se distribuía a los policías en el avión, y la alimentación precaria a la que se sometía a los deportados. Una de las personas inmigrantes, que se desmayó en el ferry rumbo a Ceuta, quedó destatendida hasta que se recuperó por sí misma. Entre los deportados se encontraba Aziz, miembro de la PAH de Girona, que participó junto a otros activistas en la defensa del Bloc-Salt (desalojado en diciembre por los Mossos d’Esquadra). La Brigada de Extranjería aprovechó que Aziz tenía que presentarse el día 15 en Comisaría para detenerlo y trasladarlo en automóvil a Madrid, denuncia la Campaña por el Cierre de los CIE.
La presentación de un habeas corpus por parte de su abogado interrumpió el traslado a Madrid a la altura de Tarragona. Aziz fue trasladado a Girona a la espera de la resolución del juzgado de Instrucción número tres, que finalmente rechazó el habeas corpus. Según informa Diagonal, “en torno a las 11 de la noche se lo llevaron en volandas y encapuchado cuatro uniformados. Un coche camuflado lo sacó de la ciudad, escoltado por dos Mossos y dos policías nacionales. Aziz tuvo que soportar insultos, amenazas y vejaciones. Tuvo que soportar que un Mosso le escupiera en la cara en el coche camino de la autopista. Allí les esperaba otro coche de la policía nacional, al que fue trasladado”. Horas después, se encontró en el aeropuerto con sus 23 compatriotas.
Las empresas privadas colaboran y participan en los vuelos de deportación. En un contrato formalizado el 1 de marzo de 2013, el gobierno de España adjudicaba a Air Europa y Swiftair los “servicios de transporte aéreo de pasajeros para el traslado de ciudadanos extranjeros y de los funcionarios policiales encargados de su custodia entre diversos puntos del territorio nacional, y desde estos a otros países”. El valor estimado del contrato asciende a 24.200.000 euros, según publicó el BOE en su edición del 11 de marzo de 2013.
Mientras, organizaciones sociales y personas a título individual han impulsado una campaña de boicot a la compañía Air Europa, y la corporación empresarial de la que forma parte, Globalia. Señalan que para poder llenar los aviones de los vuelos programados, “hemos comprobado que la policía efectúa en los días previos redadas racistas e incluso cita –con engaños- a comisaría a las personas que están en situación irregular, y que son del país al cual se dirige el vuelo, para poder detenerlas y expulsarlas”. ¿Qué ocurre en los “vuelos de la vergüenza? Testimonios de personas deportadas cuentan cómo “son maltratadas en los vuelos: horas de espera en el aeropuerto con vigilancia intensiva; cacheos y desnudos integrales; bridas de plástico o esposas metálicas en las muñecas; insultos racistas; golpes por pedir ir al baño y palizas por tratar de resistirse a ser deportados”, denuncian las organizaciones sociales.
Añaden que según el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional (Artículo 7), el desplazamiento forzoso constituye un crimen de lesa humanidad. El Artículo 19 de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea establece que se prohíben las expulsiones colectivas. Y el Convenio Europeo de Derechos Humanos (Protocolo número 4) expresa que quedan prohibidas las expulsiones colectivas de extranjeros. Como “racistas”, “ilegales” e Campos de concentración en España, hoy.


Para reforzar esta información, pública pero soterrada porque lo que no se ve no existe, este link al blog de Cristianismo i Justicia, con información de Cáritas de España, organismo al que nadie puede acusar de antisistema.
Ahora, una invitación. Pase esta nota. No es mucho. Más bien es una mierda. Pero una mierda sobre otra pueden hacer una gran mierda, que destape lo que huele aún peor, estos campos de concentración.

domingo, 13 de abril de 2014

Alcón, el hombre que fue Erdosain


Escribo esto en la redacción, como sorprendido por lo inesperado, y no porque el final de Alfredo Alcón no fuera previsible, sino porque uno preferiría que no hubiera sucedido, y por eso mismo no quería pensarlo. Pero llegó y me toca. Tal vez porque en otra vida fui actor, malo, muy malo, y Alcón era el número uno, aunque los infestados por Stanislavski (bastante) y Grotowski (un poco menos) lo criticáramos de abajo por “falta de método” y porque siempre tenía cara de torturado; hasta cuando sonreía. Aquella, esa cara.
Creo, estoy convencido, que cuando se nos muere un tipo como Alcón, ocurre algo así como la primera lluvia sobre la tumba de un ser querido, un antes y un después, para mucha gente, incluso los más de­samorados: periodistas y escritores. Una frontera, un corte en la línea del tiempo pautado por una cara. Y la mía, la que Alfredo Alcón me deja, es la de Erdosain. La que puso para la película de Leopoldo Torre Nilsson es una anécdota; la otra, la permanente, la que me dice que había nacido personaje de Roberto Arlt, es la que me queda, junto con el misterio. Porque todo actor es un misterio, una oscura caja de Pandora de la que pueden salir ángeles o demonios hechos, como describe Dashiell Hammett al Halcón Maltés, con la materia de los sueños.
Recuerdo. “Hago cine porque soy perezoso, y el director me dice qué tengo que hacer”, se justificaba Marcelo Mastroianni. “Puedo hacer cualquier personaje porque no tengo personalidad”, ha dicho el actor español Javier Bardem. “Me da un poco de miedo entrar al escenario, porque sé que va a pasar algo”, dijo alguna vez Alfredo Alcón.
Constato. Los grandes, en lo que sea, no necesitan hacer ruido ni vociferar “¡soy grande!”. Sencillamente son, y no pretenden explicar lo inexplicable. Porque nadie sabe (ni con “el método”) cómo y por qué alquimia se produce la magia de la actuación; cómo se abre la caja de Pandora. Tampoco los actores, que no son los dueños, pero sí los depositarios de la magia, que asoma a través de sus cuerpos.
Alfredo Alcón, para mí Erdosain, era un grande. Un hombre que, tal vez como Mastroianni o Bardem, se refugiaba en la distancia y la timidez. En una mirada que no exigía tributos, que hasta lo ruborizaban, porque no se creía importante. Por ejemplo:
Miguel Russo, compañero de redacción, me cuenta de su primera entrevista: Alfredo Alcón hacía (hace un par de décadas largas) Final de partida, de Samuel Beckett. Una entrevista accidentada, con Alcón en el mismo sillón de su personaje, Hamm, el viejo ciego que no puede estar de pie, pero con el grabador que no grabó nada. Entonces, después, enterado por el periodista aún verde, el actor dijo “poné lo que te acuerdes de Beckett”. Y, más tarde, cuando leyó la nota, con la misma distancia tanguera del que no está de vuelta porque sabe que siempre está de ida, concluyó: “Muy buena. Me gustaría haberlo dicho de esa manera”.
Tal vez Erdosain no estaba tan loco como los siete locos, sino que sufría un dolor viejo, me digo, y me refuto como excesivamente tanguero. La tortura interior arltiana que asomaba en un par de trazos en la frente de Alfredo Alcón seguirá siendo para mí parte del misterio. Y no me tienta la coartada voyeurista del periodismo para romper los sellos de lo que tiene que permanecer cerrado. El misterio, cuando existe como algo natural, debe ser respetado. Como el amor o el odio. ¿Para qué reducirlos a impulsos básicos, combustiones químicas o procesos psíquicos? Mejor pensar que el aire de primavera tiene ese qué sé yo, viste, y no que es H2O con un montón de esporas, polen y mohos que te llevarán de cabeza a una alergia llena de pañuelos mocosos. Mejor cerrar el laboratorio y escribir un poema, aunque sea a la bomba.
Al fin me voy haciendo cargo de su muerte, y me pregunto lo propio de todos los velorios, desde aquel primero en que alguien juntó a los deudos a tomar café, un licorcito y aguantar la noche: ¿Qué queda?
Rescato a Alcón en Un guapo del 900 y me lo veo como aquel hombre de la esquina rosada que, agonizando de puñalada, pide que le tapen la cara para que no lo deshonren los visajes de la muerte. Eso se llama respeto hacia uno mismo. Pero cuesta más el otro, el respeto de los otros. Y todo el mundo respetaba a Alfredo Alcón, aunque pueda parecer raro en un medio altamente competitivo. Todos los que trabajaron con él, en el cine, en la tele, en el teatro, atesoran como una joyita de su memoria la relación que establecía de respeto mutuo. El hombre (los que estaban cerca lo llamaban Alfredo, yo no me atrevo) nunca le puso el pie encima a nadie, jamás se colocó en estrella, siempre se asumió como un “laburante” de la escena. Un laburante, un compañero de trabajo dispuesto a dar lo mejor para que todos se luzcan. Suena raro, muy raro en este año 2014, nuevo milenio, en el que se hace real lo que dicen que dijo Andy Warhol, que cada uno tendrá sus cinco minutos de fama, aunque sea por tener dos narices por un error de cirugía.
En fin, que me voy haciendo cargo de que el viernes pasado murió Alfredo Alcón, y que fue de madrugada. Silenciosamente. Con la misma lejanía y falta de escándalo con la que vivió más de ochenta años. Sólo que soy escritor y no puedo evitarlo, tengo que armarle una historia, construirlo en el espacio virtual de la palabra.
Construyo. Era actor, y un actor siempre remite a un escenario, a una escenografía, a un espacio de tela y tiza pero más que real a la hora de los sueños compartidos. Y la escenografía de su muerte es grotesca. Como si la hubieran pensado y dibujado los hermanos Discépolo. Un país, éste, la Argentina, donde los grandes actores son desconocidos porque su lugar lo ocupan aparatos (machos o hembras, da igual) inflados a siliconas, que se venden (porque alguien los compra) como cantantes, bailarinas, actores, conductores de televisión, pastilleros, chocolateros, “entrepeneur”, relacionistas o grandes hermanos; con lo que terminamos en un pellizco de la letra de “Camuflaje”, del Enrique de los Discépolo: “Cualquier gato con tarjeta / se la da de gran señor”. ¡Qué mala suerte tener que morirse con este fondo de corso prostibulario que ningún Rufián Melancólico podría enaltecer por falta de misterio!
Al fin, lo que me queda es la bronca por los del circo de los monstruos. Los que llamo siliconados/as porque hasta el cerebro tienen operado. Los que no cantan “¿pero no ves, gilito embanderado / que la razón la tiene el de más guita? / ¿Que la honradez la venden al contado / y a la moral la dan por moneditas?”, como batía Discépolo, porque no se hacen autocríticas.
Triste, berreta este escenario discepoliano. Sobre todo porque no tiene misterio, está todo a la vista. O, dicho de otra manera, todo lo que hay es lo que se ve, porque debajo no hay nada. Las turras no son milonguitas y, a los turros, mejor ¡rajá, turrito, rajá!, para decirlo con voces de Roberto Arlt.
Cómo no se nos iba a morir Alfredo Alcón. Con esa compañía mejor tomarse el piro.
¿Erdosain? Erdosain. Alfredo Alcón fue un grande, y lo seguirá siendo cuando a los/las siliconados/as se les pase la edad o el lomo para ser gatos/os (no se usa el femenino) porque la cosecha nunca se acaba, y ya están haciendo cola los que todavía no piensan en cirugías.
Esta semana iré al teatro. A cualquier teatro. La obra es lo de menos. No me importará quién esté actuando, caminando el escenario, porque será la continuidad de actores, grandes actores, que pasaron por las tablas sin preguntarse demasiado por qué estaban ahí arriba. Seguramente, porque sabían que explicarlo les quitaría las ganas de vivirlo.
Iré al teatro para aspirar con los ojos cerrados ese olor particular que tienen los teatros. Y con los ojos cerrados, cuando los actores reciten sus personajes, pensaré en todos los que los precedieron. Una larga fila de demiurgos de la palabra y el gesto exacto, como Alfredo Alcón, el que se fue, silenciosamente, a las cinco en punto de la madrugada.

Año 7. Edición número 308. Domingo 13 de Abril de 2014. (Miradas al Sur)

lunes, 7 de abril de 2014

Malvinas, la OTAN tan al sur que no se entiende

Por pedido de algunos lectores cuelgo acá algo un poco viejo, pero que no perderá actualidad, porque los piratas siguen allí.


Año 7. Edición número 306. Domingo 30 de Marzo de 2014
Por 
Raúl Argemí. Periodista
Fortaleza Malvinas
Para afirmar su potestad sobre Las Malvinas y, de hecho, los mares aledaños, los británicos, con apoyo de EE.UU., han construido en la Isla Soledad la gran base militar de Mount Pleasant (Monte Agradable), la llamada Fortaleza Malvinas. Inau­gurada en 1986, tiene una pista de aterrizaje de 2.590 metros de longitud, que permite la operación de transportes de tropas y blindados como los gigantes C-5, un puerto de aguas profundas donde atracan submarinos convencionales y atómicos, e instalaciones donde se albergan varios miles de efectivos militares y otros tantos “contratistas”, figura de fantasía que encubre a mercenarios técnicos y militares.
Ni la defensa de un puñado de civiles malvinenses, ni las supuestas operaciones contra el narcotráfico justifican tal despliegue de fuerzas, como no sea porque allí se entrenan contingentes de soldados que participan en las guerras de Gran Bretaña. También es inquietante la afirmación de los especialistas de que allí, en función de hipótesis bélicas que conducen a una nueva Guerra Fría, se almacenan explosivos nucleares.
Las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur son hoy una pieza importante en la estrategia global del imperialismo y particularmente en el accionar de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), actualmente extendida por todo el planeta. Concretamente, integrada al sistema global de inteligencia y comunicación de la OTAN, es uno de sus enclaves mejor equipados y, lejos, el mayor en el hemisferio sur. Pero los británicos no están solos, porque su socio mayor en la OTAN es EE.UU., que comparte los servicios malvineros, en parte para sus bases sudamericanas del llamado Comando Sur, que se complementa con la resucitada IV Flota de Guerra de los Estados Unidos patrullando el litoral atlántico.
Un documento de 2008, el que define “La Estrategia del Comando Sur hacia 2018” deja clara la idea de que el sistema de seguridad a nivel continental debe garantizar al Pentágono la posibilidad de realizar operaciones en cualquiera de los países de la que consideran su “área de responsabilidad” y también en los que denominan “espacios neutrales”, es decir aguas internacionales, espacio aéreo, espacio cibernético. El Atlántico Sur es uno de ellos.
Con base compartida en las islas tiene el control del Atlántico sur, de las rutas que unen América con África, la conexión el continente Antártico, y el paso al Pacífico por el Estrecho de Magallanes y el Pasaje de Drake. ¿Qué está en juego? Los campos petroleros marítimos descubiertos recientemente en Brasil, sus equivalentes en el mar continental argentino y las riquezas pesqueras de la Patagonia.
Arma por arma. La Fortaleza Malvinas cuenta oficialmente con unos 1.500 efectivos, de los cuales residen en forma permanente algo más de 500 y los otros mil son parte de contingentes rotativos que llegan para un entrenamiento de combate que puede durar desde un mes y medio hasta cuatro meses, antes de seguir viaje hacia Irak o Afganistán. Teniendo en cuenta que los “kelpers” civiles son 2.800, sin incluir los civiles de la base, uno de cada tres habitantes de Malvinas es militar.
Una observación de la base y un rastreo de documentos oficiales señalarán que este emprendimiento, que costó 1200 millones de dólares, merece ser depositario del orgullo de la Corona de la OTAN y de la Unión Europea, que avala el avance sobre todos los territorios que entran en su interés, extendiendo Europa hasta Tierra del Fuego. La amplitud de las pistas y las instalaciones de la base la han convertido en la mejor equipada de América del Sur. Secundariamente, su ubicación en Monte Agradable ha convertido a esa ciudad –Mount Pleasant– en la segunda en importancia en el archipiélago.
De acuerdo con la información que no se puede ocultar a los observadores internacionales, en la base militar hay cuatro zonas acondicionadas para aeronaves, con 50 hangares normales, siete reforzados y estacionamientos de naves subterráneos. En la Fortaleza Malvinas pueden operar simultáneamente más de 80 aviones de combate y unos 20 cisternas o transportes, porque tiene dos pistas de aterrizaje. Una de 2.590 metros y la otra de 1.525 metros, aptas las dos para las operaciones de transporte y combate.
En la actualidad en la base han reemplazado cuatro de los Panavia Tornado F3 –que entraron en combate en Irak/1991– de la escuadrilla 1435, por otros tantos Eurofighter Typhoon, el caza bombardeo más letal y moderno del mundo. Con el Typhoon se puede volar hasta muy adentro del territorio argentino y desde allí disparar misiles con un alcance de 700 kilómetros. Esa unidad de combate se complementa con otra, la 1312, que tiene un Hércules C-3 y un cisterna VC-10. Luego, la unidad 1564 tiene dos helicópteros de rescate Sea King HAR.3 y un helicóptero CH-47 Chinook, para transporte de tropa.
Por el lado del mar, Monte Agradable cuenta con el puerto de aguas profundas Mare Harbour, donde ancla la flota británica e invitados. Allí las fuerzas británicas alternan al HMS Clyde, el HMS Montrose, el HMS Dauntless, cuentan con el destructor HMS Edimburg, además de buques de patrullaje, cañones de artillería de 105 milímetros, y sistemas integrados de misiles y radares Rappier FSC/Dagger. También, desde el año pasado, cuentan con el submarino HMS Talent, con propulsión de energía atómica y misiles crucero Tomahawk que le dan un alcance de fuego de 2.000 kilómetros de alcance.
Lo ya dicho, ni los pocos malvinenses decididamente probritánicos que viven allí, ni la supuesta hostilidad de una imaginaria Argentina belicista que podría volver a invadir las Malvinas, ni cualquiera de las razones tipo guerra contra el terrorismo o el narcotráfico, dos fantasmas inasibles, explican un despliegue de fuerzas tan desproporcionado. Lo cierto es que, gracias a esta movida, la Falkland Island Company (FIC) pasó de administrar campos de ovejas a ser un poderoso aparato económico multirrubro, y los isleños pueden alimentar sus noches al calor del fuego de turba, recordando que el príncipe Guillermo, uno de los herederos de la Corona, cae por allí de tanto en tanto llevado por sus obligaciones militares.

sábado, 5 de abril de 2014

MH370 ¿El terrorismo ataca otra vez?



Imaginemos que primero se caza una mariposa o, pongamos que un avión. Vamos, es un juego. Jugamos a recortar figuritas. ¿Por qué? Para mí porque llueve. Usted ya verá.
Juguemos a armar un monstruito. Un disparate. Una quimera. Eso, una quimera.
“Fui tomado como rehén por personal militar que no se identificó luego que mi vuelo fuera secuestrado. Trabajo para IBM y logré esconder mi teléfono celular durante el secuestro, fui separado del resto de los pasajeros y estoy dentro de una celda. Me llamo Philip Wood. No puedo pensar bien, creo que he sido drogado”, decía el supuesto mensaje subido a la red.”
Corre por la red como mensaje de Philip Wood, empleado de IBM y pasajero del avión malayo. Dicen que las coordenadas de este mensaje son las de DiegoGarcía, base de EEUU.

¿Isla? Recorto. La isla Diego García es un atolón del Archipiélago de Chagos, situado en el Territorio Británico del Océano Índico (BIOT. La isla alberga una base militar estadounidense. Las instalaciones incluyen un aeropuerto, hangares, áreas técnicas, viviendas y otras infraestructuras civiles y un puerto de aguas profundas.
En 1966, el gobierno británico expulsó por la fuerza a toda la población nativa (unos 1800 habitantes) con objeto de alquilar Diego García a Estados Unidos. Como condición previa EE.UU exigió al gobierno británico “sanear” las islas de su población nativa y animales, o sea expulsar a los nativos.
A pesar de que el Tribunal Supremo británico sentenció que la expulsión fue ilegal y que la población tiene derecho a regresar, los distintos gobiernos británicos se han negado a cumplir la sentencia.

Sigo recortando. Tal vez logre una quimera.
 

Dicen: Philip Woods afirma en su perfil de Linkedin que trabaja en IBM, pero en la web de la compañía su nombre no figura.
Los británicos cumplieron su parte. En 1968, Gran Bretaña comenzó a impedir el retorno de los chagosianos que se habían ido para recibir tratamiento médico o disfrutar de unas vacaciones, abandonándoles a su suerte.

La embajadora argentina ante el Reino Unido, Alicia Castro señaló que Colin Robert, próximo gobernador de Malvinas, fue el responsable de que más de 2.000 personas fueran expulsadas de su hogar, la isla Diego García, para permitir una base militar de Estados Unidos. “Desde entonces, los chagosianos, que viven en la pobreza y dispersados en distintas partes del mundo, reclaman su derecho a regresar a su territorio y hogares”, explicó.
Castro expresó que cables filtrados por WikiLeaks demostraron que Roberts, entonces director para Territorios de Ultramar de la Cancillería británica, fue quien "fabuló la estrategia". El documento prueba que Roberts le dijo a un funcionario de la embajada de Estados Unidos en Londres que "el establecimiento de una reserva marina podría ser la forma más eficaz a largo plazo para evitar que los antiguos habitantes o descendientes de Chagos logren un reasentamiento". 

Atento recorto. “Reserva marina”. Naufragio. Primero las tortugas que los niños. Es justo, joden menos la paciencia.

En 1971 el almirante de la Armada de EEUU Elmo Zumwalt emitió un memorándum con solo tres palabras: ‘Absolutely must go’ (Definitivamente, deben irse)”.
Recorto…

Los británicos, con la ayuda del cuerpo de ingenieros de la Marina de EEUU, organizaron una cacería de los perros domésticos de los isleños, les rociaron con gas y los quemaron en contenedores de carga sellados. Luego ordenaron que el resto de los chagosianos fueran introducidos en barcos de carga. Durante las deportaciones, que tuvieron lugar en varias fases hasta mayo de 1973, la mayoría de los chagosianos dormían en las bodegas de los barcos, sobre guano (cagada de aves). Los caballos valiosos permanecían en cubierta. Al final del viaje de cinco días, los vómitos, los orines y los excrementos estaban por todas partes.

Al llegar a Isla Mauricio y las Seychelles, los chagosianos fueron literalmente abandonados en los muelles. No tenían casa, ni trabajo y apenas algo de dinero, pero no recibieron ninguna ayuda para su reasentamiento.
Las evidencias indican que la CIA ha estado utilizando como prisión secreta para sospechosos de pertenecer a al-Qaeda. Los EEUU indican que si permiten su regreso a los isleños, éstos presentarían un “riesgo inaceptable” para su base. Solamente han reconocido que en 2002 hubo dos vuelos que transportaron a un único detenido destinado a Diego García. El senador suizo Dick Marty entregó información al Consejo de Europa sobre la utilización de la isla como prisión secreta de Estados Unidos, para procesarlos y después mandarlos a Guantánamo.

No sé si esto del mensaje no falso desde acá al infinito. Sí sé que quien lo hiciera merece un aplauso. No podría haberlo hecho mejor. No podía haber elegido un sitio más oscuro que la isla donde esconden sus miserias británicos y norteamericanos. ¿OTAN? También, por supuesto. Atención de la casa para los amigos del club del imperio compartido.

COROLARIO: Si un ser que tiene cabeza, patas y cola de perro es un perro… un ser que tiene cabeza de león, cola de serpiente, silencios de isla siniestra, aviones fantasmas y mensajes que no pueden ser posibles, es una quimera.